Los Mayores de edad responden por la muerte de un adolescente inimputable que, junto con ellos, había participado del hecho delictivo.

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  La Cámara en lo Criminal de Octava Nominación de la ciudad de Córdoba, integrada con jurados populares, condenó con pena de prisión a los coautores del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor. Este último, al igual que una de las víctimas, falleció durante un tiroteo que en ocasión del hecho. En el momen...

 

La Cámara en lo Criminal de Octava Nominación de la ciudad de Córdoba, integrada con jurados populares, condenó con pena de prisión a los coautores del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor. Este último, al igual que una de las víctimas, falleció durante un tiroteo que en ocasión del hecho.
En el momento de encuadrar penalmente la conducta de los imputados, los camaristas esgrimieron que, si bien el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ) -por mayoría- ha sostenido que cuando un copartícipe del robo muere durante el asalto no puede erigirse a los cómplices en garantes de su vida, “esta doctrina no puede aplicarse cuando el mayor delinque con un menor inimputable en razón de su edad, y este es el que fallece”.

Los magistrados Juan Manuel Ugarte, Eugenio Pérez Moreno, Marcelo Jaime argumentaron que era “contradictorio” que, por una parte, la ley autorice atribuir una mayor culpabilidad al sujeto mayor de edad que delinque con menores de 16 años por el riesgo directo en el que colocan a quienes aún no tienen capacidad de delinquir; y que, por otra, se rechace un mayor reproche penal con el argumento de que ese mismo menor -totalmente inimputable- se expuso al riesgo consiguiente.

“Si se predica que los sujetos mayores que delinquen con menores son responsables del riesgo directo en el que colocan a esta franja etaria minoril (argumento del artículo 41, bis, del Código Penal), esa responsabilidad, en modo alguno, puede cesar con la muerte del menor; lejos de ello, por el contrario, debe considerarse aquella circunstancia en consonancia con lo previsto en el artículo 165 Código Penal”, afirma la sentencia.

La Cámara también apuntó que, cuando intervienen en robos violentos adolescentes -que aún no cuentan con 16 años de edad- o niños, “su incolumidad debe integrar la esfera de los bienes que jurídicamente los copartícipes mayores colocan en situación de riesgo con sus conductas, de modo tal que estos se convierten en garantes obligados a evitar el resultado letal producido por otro”.

“Es que, si se supone la falta de ‘voluntad’ para delinquir (de allí su inimputabilidad) en esta franja de menores -y por ello se los debe proteger de los riesgos que tales delictivas acciones conllevan-, no podemos concluir que en este tipo de acciones se ‘exponen voluntariamente’ al riesgo que para su vida implica ese proceder, sin que los otros partícipes mayores adquirieran deberes de resguardo recíprocos”, concluyeron los camaristas.

CAMARA EN LO CRIMINAL 8a NOM. SEC. No16

Protocolo de Sentencias
No Resolución: Treinta y nueve (39). Año: 2016 Tomo: VI Folio: 1131- 1172

EXPEDIENTE: 1.823.295 y 2368012- “CASTILLO JUAN DOMINGO, RODRIGUEZ IVÁN RAUL, VILLAGRA JORGE ALBERTO” – CAUSA CON IMPUTADOS

SENTENCIA NÚMERO: Treinta y Nueve (39).-

Córdoba, cuatro de noviembre de dos mil dieciséis.

Y VISTA: La presente causa caratulada: “CASTILLO JUAN DOMINGO, RODRIGUEZ IVAN RAUL, VILLAGRA JORGE ALBERTO P.SS.AA. ROBO CALIFICADO AGRAVADO POR EL ART. 41 QUATER” (Exptes. Nros. 1.823.295 y 2368012), radicada en esta Excma. Cámara en lo Criminal de Octava Nominación, integrada por los Sres. Vocales de Cámara Dr. Eugenio Pablo Pérez Moreno, Dr. Marcelo Nicolás Jaime y Dr. Juan Manuel Ugarte, bajo la Presidencia del último de los nombrados, y los integrantes titulares del Jurado Popular Sres. Yahel Anahí Ríos (DNI No: 32.639.727); Maria Rosario Del Carmen Palacio (DNI No: 6.680.348); Petrona Silvia Ontivero (DNI No: 13.785.906); Marcela Paula Platia (DNI No:18.013.987); Ariel E. Camillo (DNI No: 20.659.026); Miguel Angel Bolea Biani (DNI No: 28.499.172); Néstor Antonio Bustos (DNI No: 10.636.009); Juan Raúl Ayrolo (DNI No: 22.252.653); haciéndolo en calidad de suplentes, los ciudadanos: Irene Riciard (DNI No: 13.152.447), María Elizabeth Heredia (DNI No: 14.533.250), Rubén Osvaldo Molins (DNI No:16.523.570), Alejandro Gustavo Pastore (D.N.I. 30.123.791), causa en la que ha tenido lugar la audiencia a los fines del debate, dictándose sentencia con fecha veinte de octubre del año en curso, con la participación del Sr. Fiscal de Cámara Dr. Hugo Antolín Almirón, los imputados Iván Raúl Rodríguez (Prio.: 991.444 Secc. AG) y Jorge Alberto Villagra (Prio.: 1078561 Secc. AG) Asistidos en su defensa técnica por los Dres. Carlos Brochero y Gonzalo Brochero Káiser (Codefensores) y Dr. Luis Ángel Di

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Franco, respectivamente.

A los acusados se les atribuye la comisión de los siguientes hechos, de acuerdo a como se lo enuncia en el hecho nominado único de la Requisitoria Fiscal de Citación a Juicio de fs. 542/556, y el hecho único de la Requisitoria de Citación a Juicio de fs. 661/663.

Hecho Primero (corresponde al hecho único del Requerimiento de Citación a

Juicio de fs. 542/556): ―El seis de abril de dos mil catorce, en el horario comprendido entre

las 00:30 hs. y 01:00 hs., en circunstancias en que Juan Domingo Castillo –Agente del

Servicio Penitenciario que estaba vestido de civil- se encontraba estacionado en la vereda a

bordo de su motocicleta marca Honda, modelo Biz, color rojo, dominio 508 ECS, junto a su

cuñada Andrea del Valle Gómez, frente al ingreso de la morada de ésta última, sita en calle

Díaz Colodrero n° 3254 de Villa Corina de esta ciudad, se habrían presentado, de común

acuerdo y con fines furtivos, los incoados Jorge Alberto Villagra alias “Potrillo”, Raúl

Iván Rodríguez alias “el Gordo Iván”, J. E. P. alias ―Guaca‖ –de 15 años de edad- y otro

sujeto de sexo masculino que no ha podido ser individualizado hasta la fecha por esta

instrucción, a bordo del vehículo marca Fiat, Modelo Uno Fire, dominio MXS 099, color

gris. En esas circunstancias, el conductor habría frenado el automóvil en que se conducían

–sin detener su marcha- frente al mentado domicilio, y habrían descendido rápidamente

tres de los asaltantes: el menor P. portando un revólver calibre 22 L.R., marca Jaguar, n°

01058, el imputado Villagra portando un arma de fuego que a la data no ha sido habida y

el imputado Rodríguez, cuyo accionar no se ha podido determinar con precisión a la fecha

pero que habría permanecido alerta en las cercanías del vehículo. Así las cosas,

presumiblemente el menor P. se habría dirigido a Andrea del Valle Gómez y apuntándole

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con un arma de fuego le habría sustraído la mochila que llevaba en la espalda. Por su parte el incoado Villagra se habría dirigido a Castillo y apuntándole con el arma de fuego le habría exigido la entrega de la motocicleta, ante lo cual Castillo arrojó la motocicleta al suelo y procedió a extraer de entre sus ropas el arma de fuego que portaba –estando legalmente autorizado- una pistola semiautomática, marca Bersa, modelo Thunder 40″, n° 714449, produciéndose entonces un intercambio de disparos entre el imputado P. y Castillo. Que Castillo habría realizado once disparos en contra de los asaltantes y del automóvil, impactando tres de ellos en la persona de P.: uno en el hipocondrio derecho, otro en el tercio inferior del muslo izquierdo y el tercero en la región lateral baja, derecha del cuello, quien quedó tendido sobre la carpeta asfáltica, en posición de cúbito dorsal con su cabeza orientada hacia el punto cardinal Noroeste. Seguidamente los otros tres incoados se dieron rápidamente a la fuga en el automóvil en que habían arribado, dejando tirada en la carpeta asfáltica la mochila de Gómez. Con motivo de lo relatado y a raíz de los disparos efectuados por Juan Domingo Castillo, se produjo el deceso de J. E. P. alias ―Guaca‖, siendo la causa eficiente de la muerte la herida por proyectil de arma de fuego en el tórax.‖.

Hecho Segundo (corresponde al hecho único del Requerimiento de Citación a Juicio de fs. 661/663): “El día diecinueve de junio de dos mil quince, siendo aproximadamente las ocho horas con cuarenta minutos, el Oficial Principal Franco David Espinosa, adscripto a la policía de la Provincia de Córdoba, con personal a sus órdenes, entre ellos el Agente Pablo Rodríguez, se hizo presente en el domicilio sito en calle José de Arredondo No 2940 de Bo San Jorge de esta ciudad de Córdoba, en cumplimiento de la

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orden judicial de allanamiento N° S-789/15 librada para dicha morada por el Juzgado de Control Número Tres, a cargo por ausencia de su titular del Dr. Esteban I. Díaz, en las actuaciones sumariales número 2451/15, que tramitan por ante la Unidad Judicial Número Doce, con conocimiento e intervención de la Fiscalía de Instrucción del Distrito Tres, Turno 4. En esas circunstancias, los citados funcionarios policiales efectuaron un minucioso registro del interior de la vivienda, y en el sector del lavadero hallaron un arma de fuego, tipo pistolón, marca ―Rexio‖, Matrícula No D031, con empuñadura de madera y un caño metálico (No de RUA 61153), calificada según Ley Nacional de Armas y Explosivos No 20.429, Decreto Reglamentario No 395/75 y Modificatorios sucesivos, como ―Arma de Uso Civil‖ con ocho cartuchos color rojo calibre 32 GA Nominal, cuatro de los cuales se hallaban en el interior del arma descripta, y los restantes dispersos en el sector de la cocina, pileta de lavar y en el interior de un bolso de cuero color marrón; arma esta que el imputado Iván Raúl RODRIGUEZ HERRERA, guardaba, sin poseer la debida autorización legal y ejerciendo efectivo poder de disposición sobre la misma, siendo finalmente secuestrada por el referido personal policial.‖

Y CONSIDERANDO: Que el Tribunal se planteó las siguientes cuestiones a resolver: PRIMERA: ¿Existieron los hechos y son sus coautores penalmente responsable los acusados?; SEGUNDA: En su caso, ¿qué calificación legal corresponde aplicar?; TERCERA: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar y procede la imposición de costas?.

Conforme lo establecido por los arts. 29, 41, 44 y concordantes de la Ley 9182 los

señores Miembros Titulares del Jurado Popular responderán a la primera cuestión planteada,

junto a los Señores Vocales, doctores Eugenio Pablo Pérez Moreno y Marcelo Nicolás

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Jaime, mientras que las restantes cuestiones serán contestadas por el Tribunal en Colegio.

A LA PRIMERA CUESTIÓN el señor Vocal, Dr. EUGENIO PEREZ MORENO, dijo:

I. Se ha traído a juicio inicialmente a los acusados Iván Raúl Rodríguez Herrera y Jorge Alberto Villagra, por la supuesta comisión en calidad de co-autores del delito de: “Robo Calificado por el Uso de Arma de Fuego, Agravado por el Art. 41 Quater en grado de tentativa (Arts. 166, inc. 2, segundo párrafo, Art 41 quater y Art. 42 del C. Penal) –Hecho primero de la presente y único del requerimiento de citación a juicio de fs. 542/556- ; imputación esta que migró a requerimiento de las partes (Dr. Luis Angel Di Franco -fs. 725-, y el Sr. Fiscal de Cámara -fs. 727-), en la etapa de actos preliminares al Juicio, por la de coautores de Homicidio con motivo o en ocasión de Robo (arts. 45 y 165 del C. Penal), en virtud del hecho en cuestión (fs. 725 y 727). Asimismo Iván Raúl Rodríguez ha sido traído a juicio, acusado como autor del delito de Tenencia ilegal de Arma de Fuego de Uso Civil (arts. 45 y 189 bis inciso, segundo, primer párrafo del C. Penal) –hecho segundo de la presente y único del requerimiento de citación a juicio de fs. 661/663-.

II. Los hechos que constituyen el objeto del proceso han sido descriptos en el encabezamiento de esta sentencia, a los que me remito con los alcances del Art. 408, inc. 1o in fine, de la ley ritual.

III. En el interrogatorio de identificación los acusados brindaron sus datos personales ya consignados y agregaron:

Iván Raúl Rodríguez Herrera: quien dijo: así llamarse, que su sobrenombre es

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―Gordo‖, que su DNI es nro. 31.843.870, que es argentino, soltero, que tiene una hija de tres años de edad de nombre J. M. R., la madre de la niña se llama Celeste Lemos, vivió en pareja seis años, con esta mujer, que estando en libertad colaboraba con la manutención de la niña, que no recuerda en este momento el domicilio de ellas, solo recuerda que se ubica en barrio San Jorge de la Ciudad de Córdoba, a cinco cuadras de su casa; que ha nacido en la Ciudad de Córdoba, el día 8 de setiembre de 1985, que ha cursado el ciclo secundario incompleto (solo hasta 2o año), que no pudo continuar con sus estudios dado que tenía que ayudar a su padre, que es peón de albañil y repartidor de bebidas en camioneta, estos han sido sus últimos trabajos. Que en la construcción lo hacía con su padre dado que este es albañil, con él trabajó en barrio Bajo Pueyrredón, con dicha labor obtenía un ingreso semanal de $ 1.200. Que es hijo de Apolinario Rodríguez y Sabrina Segovia Herrera. Que se domicilia en calle José de Arredondo nro. 2940 Barrio Quintas de San Jorge de esta Ciudad, casi esquina Manuel Castro, que en dicha vivienda convivía con su padre y sus hermanos, su madre hace como cuatro años que falleció. Que tiene dos hermanos, uno de 21 años y otro 34 años de edad, ninguno de estos ha estado detenido, su padre tampoco. Que es sano, que no es adicto al alcohol, ha probado droga (marihuana), no se siente adicto porque últimamente no tiene problemas, no necesita tratamiento, tiene ocho puntos de conducta en el establecimiento penitenciario, tiene una sanción por falta de respeto. Que en la cárcel lo visita su pareja. Sus hermanos y su padre no lo visita. Que no tiene condenas anteriores, solo ha tenido detenciones por falta de documentos. Que hace fajina de limpieza en la cárcel y que también está estudiando el ciclo secundario. Que consumió marihuana desde los diecisiete años, que la curiosidad lo llevó a consumir.

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Jorge Alberto Villagra, que dijo: llamarse como queda dicho, que su sobrenombre es ―Potrillo‖, que es argentino, que ha nacido en la Ciudad de Córdoba el día 25 de agosto del 1992, que es soltero, que tiene dos hijos uno de 3 años y 2 meses de edad de nombre S. J. V., y la otra de nombre E. Z. R., de un año y 8 meses de edad, que es su voluntad reconocerla, que no lo hizo dado que nació cuando él se encontraba detenido. Que la madre de sus hijos es Luciana Belén Roldan. Que vivía en barrio Quintas de San Jorge en calle José de Arredondo nro. 2922. Que es hijo de Catalina María Villagra (v). Que la vivienda donde se domicilia es de su madre, en la que vivía él, su pareja conviviente, sus hijos y su madre, y que al ser detenido su pareja se fue a la casa de sus padres, en barrio Bajo Pueyrredón, no recordando en este momento la dirección exacta, pero como referencia puede precisar que es cerca del CPC de barrio Pueyrredón. Sé quién es mi padre, pero nunca estuve con él, no lo conozco. Que ha cursado el ciclo secundario de manera incompleta, abandonando en primer año. Actualmente lleva cursando dos años de escuela en la cárcel y trabaja en la cocina, tiene ocho puntos de conducta porque tiene dos pedidos de puerta. Que es peón de albañil, su último trabajo fue en la ciudad de Deán Funes, en la Pcia. de Cba., y en esta Ciudad en barrio URCA, no recordando la dirección exacta de la obra en este momento, trabajaba con Darío Ávila y con Rodríguez Poli, padre del coimputado Rodríguez. Que no es adicto alcohol, ni drogas, si bien probó cocaína y marihuana algunas veces. Que es sano. Que en la cárcel lo visita su madre, su hermana y su pareja. Que tiene una hermana de 26 años de edad, que vive en la Ciudad de Deán Funes de esta Pcia. de Cba., desconoce la dirección exacta. Que no tiene condenas, que ha sido detenido por falta de documentos y por tener un arma de fuego en la vía pública, no recordando en este

momento qué calibre era el revólver que tenía en ese momento. Que a los 16 años cuando

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comenzó a consumir, empezó a dejar la escuela y no alcanzaba la plata en su casa, por ello empezó a trabajar y empezó a hacer cosas malas porque no le alcanzaba para su familia, que no considera necesario un tratamiento por adicción, que ha recapacitado un montón sobre su vida, estando detenido en este momento.

IV. Defensas materiales. En la audiencia de debate el acusado Iván Raúl Rodríguez Herrera expresó: “con respecto al hecho que culmina con la muerte del menor, me hago cargo del hecho, de lo que pasó, pero yo no tenía intención de lo que iba a pasar con el menor. Yo no me responsabilizo por su muerte. Yo no lo maté a mi compañero. En relación al otro hecho que se me atribuye, lo reconozco, tal cual ha sido leído en esta sala. Que no tiene nada más que decir‖.

El imputado Jorge Alberto Villagra, en la que manifestó en sala de audiencias que: ―con respecto al hecho en que resulta muerto el menor, sí me hago cargo del hecho, pero yo en ningún momento fui con la intención de matar a nadie, yo no me responsabilizo de P., fuimos todos, nadie llevó a nadie, estoy arrepentido. Que no tiene nada más que decir‖…‖.

Al concedérseles la denominada ―última palabra‖, Rodriguez y Villagra expresaron: Jorge Alberto Villagra dijo: ―estoy arrepentido, no tengo más para decir‖; a su turno Rodríguez, dijo: ―me arrepiento de las cosas que he hecho en los dos hechos, en el que resultó muerto el menor y en el que me encontraron el arma y quiero pedir perdón a la víctima y a la familia por lo que les he hecho, le pido perdón a mi familia por el momento que han pasado y solicito que nos tengan consideración. Que no tiene nada más que decir‖.

V. Pruebas.

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A) Comparecieron a la audiencia de debate los siguientes testigos: Andrea del Valle Gómez y Juan Domingo Castillo.

ANDREA DEL VALLE GÓMEZ; manifestó entre otras cuestiones lo siguiente: que es argentina, que ha nacido el día 6 de setiembre de 1996, que su DNI es nro. 39.691.801, de 20 años de edad, soltera, empleada, con instrucción. Sobre las generales de la Ley, refiere: ―nunca vi a los acusados, no los conozco‖ y expuso: ―…Ese día le pedí a mi cuñado Juan Domingo Castillo que me llevara mi casa y me trajo desde la casa de mi hermana hasta la mía, me lleva, era una noche que llovía. Cuando estamos llegando a mi casa, en la cual para ingresar tenemos reja, sube la moto a la vereda y se baja, para que yo ponga la llave en la reja y se le cruza un auto al lado, en la calle y se bajan cuatro hombres, cuatro personas iban en el auto que frenó, me acuerdo la frenada que hizo, se bajan insultando, tapados la cara con la ropa y uno me agarra a mí y me pone el arma en la cabeza, ahí fue cuando mi cuñado Juan Domingo saca su arma, y yo no sé , este chico me soltó, no me acuerdo qué pasó, me hice chiquita y empezaron los tiros, era un arma de fuego corta la que me puso en la cabeza. Esto fue como a la una y media de la mañana cuando llegamos, era un Fiat uno, de color oscuro, no recuerdo ahora el color exacto del auto que se paró. Los otros se quisieron acercar pero como mi cuñado sacó el arma, se quedaron, no vi si alguno hizo algo en particular, el chico me llevó agarrada, no llegué a abrir la reja de mi casa, yo estaba por abrir la reja de mi casa. Me llevaba una cabeza de altura el sujeto que me apuntó, era joven, me dijo: ―vení quédate acá, no te vas a ningún lado y me insultaba‖, no recuerdo el insulto, me sacó la mochila, no me acuerdo cuándo empezaron a disparar, y sí me acuerdo, que se fue el auto y quedó un chico tirado en la calle y la mochila más allá.

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Era el chico que me abordó, más no vi porque salió mi mamá y me entró a mi casa. Recuerdo que estaban muy agresivos pero no lo que dijeron. Esas cosas ahora no recuerdo. A solicitud del Sr. Fiscal de Cámara y sin objeción de la defensa, se ordenó en sala de audiencia que se incorpore por su lectura el testimonio brindado por Gómez en la instrucción (fs. 18/19 y 210 de autos), para ayudar a la memoria de la testigo, la que seguidamente manifestó:. ―… No sé si el que decía ―tírale, tírale‖, era el que me abordó, yo me hice chiquita. Sí estoy segura que el chico tirado en la calle era el que me sujeta a mí, tenía la boca grande, era morocho, era jovencito, no puedo precisar la edad, tengo la imagen de él en mi cabeza pero ahora no me acuerdo, sí era jovencito. Me decía: ―quédate quietita, quédate quietita‖. Después de esto me tuve que ir a la casa de mi abuela a vivir un par de meses, porque me daba miedo abrir la reja, hasta el día de hoy no estoy viviendo en mi casa, una frenada que escucho me da mucho miedo. A la semana de esto comencé con los ataques de pánico, por eso me tuve que ir de mi casa, mi mamá me dijo que vaya al psicológico y desde ahí estoy en terapia. El sujeto descripto es el que me sacó la mochila cuando yo estaba sobre la vereda alejada un poquito de la reja, pero no recuerdo cómo me saco la mochila. El chico tirado estaba en el medio de la calle, como dos metros de donde me había quitado la mochila y la mochila estaba dos metros más para el otro lado, me sustrajeron la mochila, porque solo eso llevaba, creo que a mi cuñado no le sacaron nada, no recuerdo. Después volví a salir cuando la policía nos buscó y nos llevó a la Jefatura a declarar; no recuerda si su madre recogió la mochila, pero ella me la dio a mí. Es todo así como lo declare con anterioridad en esa oportunidad.‖

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En la etapa procesal correspondiente a la Investigación Penal Preparatoria, Gómez declaro en dos oportunidades, siendo la primera con fecha 06 de abril de 2014 (fs. 18/19) – mismo día del hecho- (versión incorporada por lectura a la Audiencia), en donde manifestó: ―…Que vive en el domicilio declarado anteriormente desde que nació haciéndolo junto a su papá, mamá y un hermano, pero refiere que tiene una hermana, la cual está casada con CASTILLO JUAN DOMINGO. Que el día Sábado Cinco de Abril la dicente se fue hacia la casa de su hermana y de su cuñado JUAN para ayudarlos a preparar todo para el cumpleaños de su ahijado, hijo de los nombrados, el cual era al otro día, domingo. Que pasadas Ias12 de la noche, no sabe bien qué hora era pero seguro ya era domingo por que le cantaron el cumpleaños a si ahijado, le pide a JUAN que la llevara a su casa, aprovechando que había parado de llover un poco. Por lo que JUAN en su motocicleta color naranja la lleva hasta su casa, pero al llegar, cuando se bajaban de la motocicleta paré a abrir la reja de su casa e ingresar ve que un automóvil FIAT UNO COLOR GRIS OSCURO CON VIDRIOS POLARIZADOS, justo frente a su casa no sabe de dónde venía por que recién lo vio estacionar, y con la marcha aún puesta tres sujetos se bajan, uno del lado del acompañante y dos de la parte trasera, no sabe si adentro del automóvil había más personas. Que de los tres sujetos solo vio que dos de ellos tenían armas de fuego, desconoce si el otro también tenía, pero no sabe cómo eran, no sabe de armas y tampoco las vi bien. Que inmediatamente que los sujetos se bajaron del auto, su cuñado tiró la motocicleta. Que uno de los sujetos fue hacia donde estaba su cuñado JUAN mientras que otro se acercó a la dicente y apuntándole con el arma la tomo de la mochila comenzando a forcejearla como intentando sacársela mientras le decía QUÉDATE QUIETITA. Que apenas el sujeto le

apuntó con el arma la deponente se puso muy nerviosa, como que se anuló y ella solo

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gritaba y se agachaba. Que mientras el sujeto la forcejaba comenzaron a sentirse disparos, fueron muchos pero no sabe cuántos, ni tampoco sabe si tenían distinto sonido, ella solo se cubría y quedó como paralizada de los nervios. Que en un momento el sujeto la suelta y allí la dicente se da vuelta para verlo, y ve que se había alejado un poco, y escucha que un chico, no sabe quién gritaba TIRALE TIRALE, por lo que la dicente se vuelve a cubrir y unos segundos después, mientras continuaban sintiéndose los disparos, levanta la cabeza y ve que uno de los sujetos estaba tirado sobre la calle boca arriba, se movía pero al parecer estaba herido, no recuerda bien si el que estaba tirado era el mismo que la sujetaba a ella o era uno de los otros; mientras que el automóvil que estaba estacionado arranca y se van, no sabe en qué momento se subieron al auto como tampoco si todos se subieron, solo lo vio arrancar e irse. Que allí comenzaron a gritar que llamaran a la policía, y comenzaron a salir vecinos, como también los padres de la dicente que estaban adentro de la casa. Que pasado un rato llegó un patrullero, pero allí la dicente ya había entrado a la casa y no volvió a salir porque su mamá no la dejaba, hasta que la policía la entrevistó y la trajeron hasta la central. Que en relación al sujeto que le apuntaba a ella solo recuerda que tenía ojos chiquitos, boca grande, pelo oscuro bien cortito, morocho, de 1,70 mts de altura aproximadamente, le pareció que tenía unos 20 años. Que en relación a los otros dos sujetos no recuerda cómo eran, solo miró al que se le acercó a ella, por lo que no podría reconocerlos de volver a verlos. Que por último la dicente refiere que no salió herida, no tiene ningún golpe. Preguntado para que manifieste si tiene algo más para declarar dijo que NO….‖ .

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A su vez, con fecha 06 de junio de 2014, Andrea del Valle Gómez vuelve a declarar, testificando (versión también incorporada al debate): ―… Que el día del hecho siendo aproximadamente la 01:30 hs. de la madrugada, estaba lloviendo, y su cuñado, Juan Castillo, la estaba llevando a su casa a bordo de su motocicleta. Que al llegar a su casa, Castillo detuvo la moto en la vereda y la dicente se bajó, que cuando estaba con la llave de la reja de su casa en la mano, para intentar abrirla, frenó un auto en la calle, bien cerquita del cordón. Y ahí se bajaron tres tipos armados, uno descendió del asiento del acompañante y los otros dos de los asientos traseros. Que al sujeto que se bajó del lado de atrás del conductor no lo pudo ver bien, pero la dicente cree que también tenía un arma. Que está segura que los otros dos sujetos que se bajaron si tenían armas de fuego en su poder. Además estaban todos tapados, se le veían solo los ojos, tenían capuchas y cuellos o bufandas. Que cuando vio que se bajaron estos tres sujetos la dicente quiso irse corriendo, pero ahí uno de los sujetos la tironeó de la mochila que llevaba en la espalda y le apuntó con un arma en la cara y le dijo: “quédate quietita”. A este sujeto le vio el rostro, tenía la boca grande, ojos chiquitos y piel morocha. Que de verlo nuevamente cree que lo podría reconocer, que medía un poco más que la dicente, 1,70 mts. aproximadamente. Que no le vio el cabello porque tenía capucha. Que cuando el sujeto la tironeó la arrastró frente a la puerta de la reja de su domicilio y ahí se quedó agachada. En ese momento el sujeto le arrebató la mochila. Que no vio a su cuñado Juan, no vio que hacía, ni tampoco la motocicleta, que estaba asustada y de repente empezó a escuchar tiros y que uno de los sujetos decía: “tírale, tírale guacho”. Que se quedó aturdida por los disparos, que a los segundos se dio vuelta y los sujetos se habían ido en el vehículo, pero uno estaba tirado en

la calle, boca arriba. Que su cuñado gritaba que llamara a la policía. Que luego advirtió

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que habían dejado su mochila tirada en el medio de la calle, a unos tres o cuatro metros de su vivienda, que no le faltaba nada. Que no los volvió a ver a ninguno de esos sujetos. Que no conocía a ninguno de ellos. Que ni bien se fueron los ladrones, su mamá abrió la puerta de su casa y la hizo meter adentro, que no vio nada de lo que siguió después….‖ (ver a fs. 210)

JUAN DOMINGO CASTILLO, manifestó entre otras cosas: ser argentino, que ha nacido el 2 de noviembre de 1980, que es empleado del Servicio Penitenciario de la Provincia de Córdoba, sub ayudante, hace quince años que está en la fuerza. Que tiene 35 años de edad. Sobre las generales de la Ley, refiere: ―nunca había visto a los acusados, no los conocía, solo los vi en el hecho en el que fui víctima‖, y que no tiene impedimento para ser veraz en sus dichos. Que en ese estado declaró en el plenario: ―…que se ha mudado de domicilio. Que el día del hecho era sábado a la noche, yo estaba en mi domicilio, estábamos preparando la fiesta del cumple de mi hijo, había llovido y siendo como las 00:30 hs., cuando Andrea, mi cuñada me dice que la lleve a su casa, así lo hago y cuando llego subo la moto a la vereda de su casa, que no alcanzo a descender, se acerca un vehículo color oscuro negro o gris, estacionando del lado derecho, y descienden tres sujetos armados, a los acusados los conozco de ese hecho, los vi cuando el morocho manejaba (alude al acusado Rodríguez) y los otros descendieron, descienden tres individuos armados, gritando insultando, yo les dije que era empleado penitenciario, con la mano en mi arma, sin desenfundarla, hasta que miro y veo que le apuntan a mi cuñada en la cabeza, ahí saco mi arma, y comienza el tiroteo, ahí por los nervios quedo sordo, no escucho ni mis disparos ni los de ellos, suben rápidamente al auto dos de ellos y queda ―uno el que agarró a mi

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cuñada, disparándome, y ahí se hacen dos disparos más y cae sentado y luego acostado, el auto va hacia la calle Julián Laguna intenta doblar, frena hace para atrás y dobla a la derecha, finalmente. Llegan vecinos, salen mis suegros, pido un celular prestado y llamo a la policía, yo no tenía celular, viene la policía, cortan la calle comenzaron a llegar jefes de la zona, me apartan y me preguntan lo que había pasado. El otro acusado (se refiere a Villagra) era el que estaba a mi derecha, no sé bien de dónde baja, el joven se va para atrás mío, queda uno, no recuerdo la cara y no está acá, queda del otro lado del auto. El que cae es el que abordó a mi cuñada, esto habrá sido una o una y cuarto de la mañana, nosotros veníamos en una moto 110 cc, apenas subo a la vereda como para estacionarme llega el auto, no alcanzamos a abrir la reja, mi cuñada ya había descendido, ella era la que tenía la llave, creo que la puso en la cerradura, pero no alcanzó a abrirla, ella tenía que entrar a su casa y me tenía que traer una bolsa, estaban las calles muy llenas de agua, el vehículo se para prácticamente al lado, bien estacionado en calle Díaz Colodrero, estaba a un metro y medio, se abren todas las puertas del auto de forma simultánea. Uno queda parapetado atrás del auto, uno se va atrás mío y otro a mi derecha, yo mirando a la calle, bajan con insultos, por los nervios no escuché nada, es decir, me di cuenta que eran insultos pero no se me grabaron cuáles‖. A solicitud del Sr. Fiscal de Cra. y con el consentimiento de la defensa, se leyó en la Sala, como documental ya incorporada la sentencia de sobreseimiento obrante a fs. 560/564 de autos, en sus partes pertinente, agregando el testigo acerca de lo que declarara como imputado, a lo que seguidamente dijo: , sí, seguramente así fue. La pistola que yo portaba era una Bersa 40, era de mi propiedad particular que portaba con la debida autorización, es de fabricación nacional. La moto se cae porque no le alcancé a

poner la patita porque me puse una mano en la cintura y con la otra trataba de calmar la

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cosa, hacía así (extiende la palma de una de sus manos en forma perpendicular al piso) yo desenfundo cuando veo que a mi cuñada le pone el arma de fuego en su cabeza el sujeto y la agarra del cuello, hubo una detonación y ahí respondo. A mí no me sacan nada y a mi cuñada le quisieron sacar la mochila, el sujeto que tenía a mi cuñada me dispara y yo le disparo, me sigue apuntando y hago dos disparos más y ahí cae, me acerco y con el pie pateo el arma del sujeto, era un revólver, creo que era un 32, sé que era un revólver porque tenía tambor porque era largo también. He recibido amenazas vía Facebook, también pasaban en moto por el frente de mi casa, tocaban el timbre, hasta hace poco averiguaban dónde vivía para incendiarme la casa según me mandaban a decir, el último incidente de esta índole no lo denuncié; los otros sí, las denuncia las efectué en la misma Fiscalía, ahora no he recibido ningún llamado. Estoy trabajando en la Guardia Externa de Bouwer, por ello no tengo contacto con los acusados. No sabía cuántos disparos había efectuado, llega la policía me pide el arma y veo que tenía uno en recámara y otro en el cargador, yo siempre tengo trece en mi cargador, por eso me di cuenta de que había hecho 11 disparos yo solo tuve la intención de defenderme. No sé cuántos disparos recibe la víctima, yo disparo apuntándole a él una vez y no pasa nada, se corre a la derecha mía, disparo otras vez, recién ahí se sienta en la calle, cae, yo me defendía, me estaban apuntando con un arma, es más, yo no sabía si había salido un disparo de parte de ellos. La calle Díaz Colodrero es ancha, yo termino girando y saco el arma, cuando yo lo apunto larga a mi cuñada y vuelvo a girar y termino mirando la calle de nuevo porque él gira; al sujeto lo veo a un metro, se fue corriendo se abrió el ángulo, creo con la intención de subir al auto, y este ya se había ido (alude a Villagra), terminó el sujeto joven tirado a dos o tres metros de

mí. No recuerdo si le sacaron algo a mi cuñada, me dijo que le habían sacado una mochila

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y una campera creo, pero no lo veo. No recuerdo haber visto al sujeto muerto con un objeto en la mano, mochila o campera. Del auto bajaron tres, este acusado que esta acá que es el que conducía (se refiere a Rodríguez) no bajó del auto, inclusive pensé que era un amigo mío cuando se abrieron las cuatro puertas, porque como vino y rápido freno y se abrieron las puertas, luego pensé que era un procedimiento policial, las otras dos personas tenían pistolas. El otro (alude nuevamente a Villagra) era el que estaba a mi derecha, apuntándome con una pistola‖.

Que en la sentencia de Sobreseimiento no 324, de fecha 30/12/2014, emanada del Juzgado de Control no 3, en el cual se dispone el Sobreseimiento total de Juan Domingo Castillo, obra declaración de este último en calidad de imputado el cual manifiesta ―… Que cuando se detuvo el automóvil, con sentido sur-norte, el dicente vio reflejada la luz de la calle en el vidrio del parabrisas del vehículo y pudo ver al conductor y pensó que era un amigo suyo, a quien le dice ―peruano‖, porque es gordo, morocho y con rasgos bolivianos o peruanos. Pero se dio cuenta que no era porque enseguida se abren tres puertas y se bajaron tres sujetos armados, tapándose el rostro, desenfundando las armas. Había uno que se tapaba la cara con el buzo, pero se le bajaba, por lo que le alcanzó a ver los rasgos: de tez blanca, de 1,70 mts. de altura, flaco, de entre 20 y 25 años, el cabello era medio colorado o castaño, abundante cabellera sin llegar a ser pelo largo, labios gruesos. Ese sujeto estaba al lado del conductor, adelante. Tenía una pistola y cuando se bajó lo apuntó, era parecida a la pistola del dicente. Que los tres sujetos decían insultos de todo tipo y les manifestaban ―quédate quieto o te mato, perdiste‖. Me apuntaron a mí y a mi cuñada desde el momento en que se bajaron del auto. El sujeto que se baja del lado del acompañante,

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pero de atrás, lo apuntó con un arma, era flaquito, alto, dientes salidos y era el más joven de todos, tenía capucha y abrigo color claro. Ese tenía un revólver color pavonado grisáceo, gastado. Él se va contra su cuñada Andrea, la agarra y la tironea. El tercero que se baja de atrás del lado del conductor, se queda detrás del auto y apoyaba su arma de fuego en el techo del auto, apuntándole desde ahí. Entre insultos y gritos, le decían ―quédate quieto o te quemo, quédate quieto o te mato‖. A su cuñada ya le habían sacado la mochila y cuando la miró, su cuñada estaba hecha un bollito, chiquita, contra la reja de la casa, y seguía apuntándole el sujeto más joven, al instante escuchó un disparo. Ahí pensó que le habían tirado a su sobrina y que los iban a matar a los dos, y que si llegaban a agarrar el arma de fuego que portaba el dicente iban a terminar matando a todos los que estaban dentro de la casa, los padres de su cuñada. Ante esa situación el dicente comenzó a disparar en contra de los sujetos, los que estaban a pocos metros del dicente, cree que a dos metros, para repeler la agresión. Que ante ello, dos sujetos se suben al automóvil y se quieren ir rápido, acelerando, pero como llovía mucho, patinaban, pero finalmente logran arrancar, dejando al tercero regalado que seguía apuntándolo al dicente, quien comenzó a tirarle al automóvil que se escapaba. Ese tercer sujeto –que era el más joven- aprovechó para efectuar un disparo, por lo que el dicente se da vuelta y le dispara de nuevo y allí el sujeto se sienta en el suelo, y lo vuelve a apuntar al dicente, pero luego se cae para atrás. A los segundos el dicente se acerca al sujeto que estaba tirado, le corre el arma de fuego con el pie, y ve que el sujeto queda mirando el cielo. Que el dicente pensó que el vehículo iba a volver, porque al llegar a la esquina se detuvo como para doblar a la izquierda, pero frenan y hace marcha atrás, sin embargo, finalmente doblan a la derecha por la calle

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Julián Laguna en dirección a barrio San Jorge. A continuación, salen los padres de Andrea y el dicente solicita un teléfono para llamar a la policía.‖

B) Con la conformidad de las partes se incorporó por su lectura el siguiente material probatorio: HECHO DE LA REQUISITORIA DE CITACIÓN A JUICIO DE FS. 689/721: TESTIMONIAL: de Pablo Alejandro Giménez. (fs. 01/02).Hugo Ligorria. (fs. 07/08, 365).Sergio Daniel Quiroga (fs. 10/11).David Sisterna. (fs. 16). Andrea del Valle Gómez (fs. 18/19, 210). Roxana Roldán. (fs. 20/21). Claudio Raúl Colazo (fs. 36/37). Víctor Manuel Fernández (fs. 40, 94, 124/126, 137, 174, 489). Matías Ezequiel Font, (fs. 50). Eugenio Emiliano Marchisio (fs. 92/93). Martín Alfredo Pérez (fs. 184). Javier Adrián Mercado (fs. 226). Luis Alberto Arrieta. (fs. 237/238).Juan Marcelo Lovrich. (fs. 491). María Celeste Lemos. (fs. 493/494). Jorge Adrián Calisaya (fs. 515). DOCUMENTAL, PERICIAL e INFORMATIVA: Actas: de Inspección Ocular (fs. 03 y 176), de Secuestro, (fs. 04 y 17) de Aprehensión: de Castillo (hoy sobreseído) (fs. 06), y de los imputados: Villagra (fs. 175) y Rodríguez (fs.239 y 600), de Inspección Ocular y Secuestro (fs. 12), de Libertad: de Castillo (fs. 25) y del imputado Rodríguez (fs. 528), de allanamientos (fs. 52 y 239), de Defunción de J. E. P. Valdez (fs. 156), y de entrega en carácter definitivo de arma de fuego de Castillo (fs. 569); Croquis (fs. 05, 13, 41, 177, 227, 228 y 490), Ficha de álbum de fotos de la Policía de la Provincia de Córdoba (fs. 42). Fotografías de Villagra (fs. 80/87). Informes: de la Central de Emergencia de la Policía de la Provincia de Córdoba (No 101) (fs. 97/109), de Nextel (fs. 151), de los Registros Nacionales: de Armas (fs. 204) y de Reincidencia: de los imputados: Villagra (fs. 393 y 576) y Rodríguez (fs. 411 y 578), y de Castillo (fs. 391), Médico Forense del imputado Rodríguez (fs. 264), y de los Hospitales

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Domingo Funes (fs. 503/505) y Córdoba (fs. 482/483); Técnicos: de Identificación de Matrículas (fs. 122 y 123), Balístico (fs. 129/136), de la División Procesamiento de las Telecomunicaciones de la Dirección General de Policía Judicial (fs. 157/164 y 212/225), Médicos: de los imputados: Villagra (fs. 186) y Rodríguez (fs. 247) y del occiso (fs. 357/360), Fotográficos (fs. 273/332, 334/345, 369/379 y 418/420), Planimétricos (fs. 333, 346), de Huellas y Rastros (fs. 347/348), del Gabinete de Reconstrucción Criminal (fs. 350, 351, 352, 353 y 354), de Accidentología Vial (fs. 355) y Químicos (fs. 362), de Castillo (fs. 361) y de Dermotest (fs. 363 y 364). Fotocopias: del Título de Automotor Secuestrado (fs. 110), de Srio. No 1678/14 de la U.J. 18 (testimonial de Pablo Ramos, croquis, acta de Inspección Ocular, testimonial de Hildebrando Zalio -fs. 165/172-) y de Historias Clínicas del Hospital Municipal de Urgencias (fs. 458/480). Certificado médico del imputado Villagra (fs. 178). Constancia del Sistema de Administración de Causas del Fuero Penal (SAC) (fs. 190/193). Planillas Prontuariales de los imputados: Villagra (fs. 188 y 585) y Rodríguez (fs. 249, 586). Copia de Oficio de Restricción del Juzgado de Familia de la Ciudad de Cosquín (fs. 450). Constancia de denuncia formulada por Iván Raúl Rodríguez (fs. 485/488). Certificado judicial (fs. 531). Sentencia de Sobreseimiento Total de Juan Domingo Castillo (fs. 560/564.) Reconocimiento: en Rueda de Personas (fs. 267). Pericial: Psiquiátrica de Castillo (fs. 380), Autopsia de José P. Valdez (fs. 199/200) con Informe Químico Toxicológico (fs. 202) y Médica del imputado Rodríguez (fs. 456) y su Ampliación (fs. 508); y demás constancias de autos HECHO DE LA REQUISITORIA DE CITACIÓN A JUICIO DE FS. 661/663: TESTIMONIAL: Franco David Espinosa (fs. 598/599, 640). Pablo Rodríguez. (fs. 609/610). Nadia Rodas (fs. 63/) y demás

constancias de autos. DOCUMENTAL, PERICIAL e INFORMATIVA: Acta de 20
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Aprehensión del imputado Rodríguez (fs. 600). Acta de Secuestro (fs. 601). Acta de Inspección Ocular (fs. 602). Croquis (fs. 603). Ficha de álbum fotográfico de la Policía de la Provincia de Córdoba (fs. 606/608). Copia Fax de acta de allanamiento (fs. 619). Informe Técnico Médico del imputado Rodríguez Herrera (fs. 627). Planilla Prontuarial del imputado Rodríguez (fs. 629).Informe Técnico Balístico (fs. 641/643).Informe del Registro Nacional de Armas (RENAR) (fs. 659).Informe del Registro Nacional de Reincidencia del imputado Rodríguez Herrera (fs. 658); y demás constancias de autos. INVESTIGACIÓN SUPLEMENTARIA: Pericia Psiquiátrica (art. 85 del CPP) en la persona de los imputados Iván Raúl Rodríguez y Jorge Alberto Villagra (fs. 687/688 y 685/688 respectivamente). Fotocopias de la fs. 330 del Libro de Guardia correspondiente al año 2014, de la División Homicidios de la Policía de la Pcia. de Cba (fs. 694/700). Informe de la firma ―Canavesi Hnos (fs. 707). Informe de la Unidad Judicial No 12 sobre estado actual del Actuado No 793/14 de fecha 19/02/2014 (fs. 701/702). Certificado de reserva en Secretaria de las secuencias fílmicas de las cámaras de seguridad de la empresa ―Córdoba Machines‖ captadas entre las 23:00 hs. del día 5 de abril de 2014 y las 05:00 hs. del día 6 del mismo mes y año (760). Certificado de la remisión a la Fiscalía de Instrucción interviniente a los fines de que prosiga con la investigación e imputación correspondiente, con relación al secuestro del automóvil Fiat Uno que fuera habido en autos y que contaba con pedido de secuestro conforme el Actuado No 1678/14 de la Unidad Judicial 18 (fs. 761). Acta de defunción (fs. 766/768) y demás constancias de autos.

VI. Conclusiones de las partes.

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1) Al momento de emitir sus conclusiones, el Sr. Fiscal de Cámara, Dr. Hugo Antolín Almirón, tras analizar el material probatorio incorporado, concluyó manifestando: ―… que con los elementos de convicción incorporados al debate, le permitían holgadamente dar por acreditada con certeza la materialidad de los hechos, explicitando entre otras cosas, que nos encontramos frente a acusados confesos, con la particularidad de que los acusados tratan de liberarse de la responsabilidad que les cabe con relación a la muerte de P. No hay controversia en relación a la tenencia del arma de fuego, el acusado lo ha confesado. Rodríguez y Villagra, en el caso del homicidio, están confesos y cuestionan la consecuencia jurídica de eso. El muerto es un menor de 15 años, si era mayor no existiría reparo alguno, siendo menor no estaba en condiciones de asumir semejante empresa delictiva y con el riesgo que ella implica. La ley penal marca que los menores de 16 años, son inimputables; el menor pudo ponerse de acuerdo para esto?, no, porque la ley considera que esa persona a esa edad, no comprende y no puede dirigir sus acciones, fue llevado por los mayores. Si fue llevado a esa empresa deben cargar con las consecuencias del riesgo por los mayores asumido. Los hechos están probados, en este caso, por la prueba ratificada por la confesión de los acusados. La relación de causalidad no se ha roto en este caso, el accionar de la víctima es una reacción, por eso muere, es indistinto que la muerte sea ocasionada por un par, un tercero o víctima (NUÑEZ, Tratado, pág. 230 To. V). Acá hay un plus, el menor no se encontraba en condiciones de asumir ese riesgo por ser menor inimputable, fue llevado por los mayores y fue llevado por ellos, lo lógico es que carguen con las consecuencias que es la muerte de un menor de quince años, los restantes habidos, eran mayores, el menor no podía hacerse cargo de sus actos. Acá hay una víctima que se

defiende, pero es por ley un acto justificado. Pero esto no empece a que la muerte la

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carguen los codelincuentes en partes iguales. El menor no estaba en condiciones de asumir el riesgo. Es un delito complejo más de un bien protegido, la propiedad y la vida en este caso. Es un hecho consumado porque se verificó la consecuencia muerte, independientemente de la sustracción o no de la mochila y otros objetos. Continuando con su alegación para concluir expresando que con respecto a Jorge Alberto Villagra, considera que debe ser declarado, penalmente responsable en calidad de coautor del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor en concurso ideal (Arts. 45, 165, Art 41 bis y 41 quáter y Art. 54 del C.P.) -hecho único contenido en la pieza acusatoria obrante a fs.542/546 de autos., propugnando se le imponga para su tratamiento penitenciario, la pena de trece años y cuatro MESES de prisión ,adicionales de ley y costas, (arts. 5, 9, 12°, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.). Con respecto a Iván Raúl Rodríguez, estima que debe ser declarado penalmente responsable en calidad de coautor del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor en concurso ideal (Arts. 45, 165, Art 41 bis y 41 quáter y Art. 54 del C.P.) -hecho único contenido en la pieza acusatoria obrante a fs. 542/546 de autos. – y autor del delito de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil (arts. 45 y 189 bis inciso segundo, primer párrafo del CP); todo en concurso real (Art. 55 del CP) -hecho único contenido en la pieza acusatoria obrante a fs. 661/663 de autos-, requiriendo se le imponga para su tratamiento penitenciario, la pena de trece años y cuatro meses de prisión y multa de pesos mil doscientos ($1200), adicionales de ley y costas, (arts. 5, 9, 12°, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.). Para requerir las penas y

llegar a su mensuración he tenido en cuenta que aprovecharon la nocturnidad, fue a la

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madrugada, un día de lluvia, pluralidad de personas delincuentes y víctimas, una víctima menor, venían en un auto sustraído, pluralidad de armas de fuego; el daño y su extensión, perdió la vida un menor de quince años, también he considerado que no tienen antecedentes penales, el reconocimiento efectuado porque están arrepentidos y porque entendieron que no es el camino y, todos nos podemos equivocar; y porque cargan sobre sus espaldas la muerte de uno de sus compinches. Hay una equiparación entre la magnitud de los injustos que se le atribuyen a Rodríguez, que se compensa con el protagonismo que tuvo Villagra en el único hecho a él atribuido. También solicita se proceda a disponer el decomiso, a favor del Estado Provincial del arma de fuego tipo pistolón marca Rexio, Matrícula nro. d031 con empuñadura de madera y caño metálico, Rua nro. 61153, ocho cartuchos color rojo calibre 32 AG nominal, descriptos en el acta de secuestro obrante a fs. 601 de autos, Informe Técnico Balístico fs. 641/643 de autos e informe del RENAR obrante a 659 de autos; a tenor de lo preceptuado en los arts. 23 1er. párrafo, 1a disposición del C.P. y 542 del C.P.P.. Además considera que se deben remitir los antecedentes con respecto a Jorge Adrián Calisaya por falso testimonio y para la averiguación de la titularidad del arma que tenía el menor. Habiendo establecido la defensa en qué orden emitirían sus conclusiones…‖

2) A continuación, el Dr. Luis Angel Di Franco, en carácter de defensor del imputado Jorge Alberto Villagra, expresa ―que se trata de un hecho profundamente dañoso, sumado al momento crítico que les tocó pasar a los damnificados y debemos adicionar el resultado fatal del menor; según las probanzas, se observan dos acciones materiales que van como en paralelo, una: el intento de desapoderamiento que efectúan los acusados y

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otro: la acción material que concluye con la vida de P. Es un robo calificado por el uso de arma de fuego y el homicidio por otro. La muerte de P. necesariamente alguien se tiene que hacer cargo? Necesariamente? Desde mi punto de vista, no. Mi asistido dijo que no se responsabilizaba por la muerte del menor, nadie llevó a nadie, nadie fue obligado a participar en semejante empresa delictiva, todos participaron por voluntad propia. Por ello es que requiero que se proceda a calificar el hecho que se le endilga a mi asistido como desapoderamiento por el uso de arma de fuego en grado de tentativa. Cuestiono el agravante, por la participación de un menor y por la muerte, no corresponde a mi defendido soportar esto, la teoría de los actos propios, nos indica que cada acto lleva consigo determinada consecuencias y necesariamente son consecuencias predeterminadas. P. puso en riesgo un bien jurídico propio que es la vida humana, lo hizo voluntariamente. El Fiscal de Cámara se refiere a un menor abstracto, al que está dirigida la intención del legislador, pero no se trata de P., este menor tenía experiencia de vida, y vida delictiva, se crio en un barrio carenciado, J. P. es un menor determinado y puntual. En el art. 41 quater del CP. la simple edad del menor no torna de forma automática su aplicación, es necesario que se verifique cierto aprovechamiento y manipulación por parte del menor, en este caso no se ha controvertido en la declaración de mi asistido, no surge del plexo probatorio que J. P. fue llevado, ni se ha probado que los acusados mayores se hayan valido del menor para sacar un beneficio propio. El que actúa con mayor decisión es el menor J. P. Es una experiencia en el mundo delictivo. El nuevo Código Civil desde más temprana edad, va llenando de obligaciones y facultades a la persona, una persona a temprana edad, está preparada para muchas cosas en estos días, no podemos decir, que no se encuentre en

condiciones de prestar su consentimiento para algo como esto, se observa la falta de

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aprovechamiento del menor de sus condiciones, por ello reitera que solicita que la agravante de participación de un menor sea desechada. También solicita que sea dejada de lado la aplicación del art. 165 del CP. No se verifican, los extremos previsto en esta norma, hay una violencia autónoma, esto impide responsabilizar a Villagra, no existe un nexo de causalidad entre lo hecho por Villagra y la muerte de P., esta muerte es justificada, se exige una conducta antijurídica previa para que se verifique el homicidio esto no se ha dado, Castillo fue sobreseído, Villagra no puso en riesgo al menor, no tiene la tutela del mismo. El fallecido asumió voluntariamente el riesgo y voluntariamente ha expuesto su propia vida. Esto por las teorías de los actos propios. Ninguno de los acusados son los garantes ni vigiladores de este bien jurídico protegido en este caso la vida de J. P.. Por ello es que Villagra, debe responder como coautor del delito de robo calificado en grado de tentativa, agravado por el uso de arma de fuego, desechando las agravantes ya señaladas precedentemente‖.

3) A su turno, el Dr. Gonzalo Brochero Kaiser, en carácter de co defensor del imputado Iván Raúl Rodríguez Herrera (quien aclaró que será el único orador en esta oportunidad), refiere: ―… que no acuerda con la aplicación del art. 165 del CPP. La acción primigenia es robar y la consecuencia el homicidio, existiendo una coincidencia temporal entre ambas cosas, debe ser interpretado de forma restrictiva, no se puede incluir los compinches, más en el caso que Rodríguez manejaba el vehículo, solo se tiene en cuenta el resultado, sin tener en cuenta lo subjetivo, esto no puede ser. Al aplicar este art. se estaría violando el principio de razonabilidad y de culpabilidad, esta figura se ha convertido en un saco de sastre, porque todos los homicidios caen en esta figura, la pena es excesiva en

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cuanto la responsabilidad que debía tener cada uno, el menor estaba relacionado con la vida delictiva, el Fiscal de Cámara, lo considera al menor como un sujeto abstracto, la muerte no le puede ser reprochable a quien manejaba el vehículo, no puede ser penado por el hecho que haya hecho otra persona, el menor portaba el arma, él produce los disparos, no se le puede endilgar a mi asistido por las acciones u omisiones de otra persona. El art. 41 quater del CP. no puede ser aplicado a mi asistido, dado que el menor no es llevado por estas personas al delito, el mismo fue solo. Por eso es que solicita que a su asistido se le atribuya el primer hecho en calidad de coautor del delito de robo calificado en grado de tentativa, agravado por la existencia de un arma de fuego y de autor del delito de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil (arts. 45 y 189 bis inciso segundo, primer párrafo del CP), en concurso real (art. 55 del CP).

VII. Valoración de la prueba. Fundamentos. Desde ya adelanto que la prueba recibida directamente en el debate e igualmente la que se incorporara por su lectura, permite sostener, con el grado de certeza que exige el dictado de una sentencia condenatoria, la existencia material del hecho de que se trata, como así también la intervención culpable de los acusados en su comisión. Ello así, por cuanto la prueba precedentemente enunciada no hace más que confirmar en un todo la posterior confesión auto incriminatoria de los justiciables, vertida en la audiencia de debate.

Valoración. Hecho Primero. Para arribar a esta conclusión parto de la versión

testimonial de las víctimas a lo que debo agregar, que tanto Andrea del Valle Gómez como

Juan Domingo Castillo, se presentaron en la sala de Audiencias en calidad de testigos,

asumiendo un compromiso de verdad con el proceso. En algún momento de sus

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deposiciones, se advirtió, a pesar del paso del tiempo, la angustia que les provocaba recordar los sucesos. Esa cuestión y otras como la forma del relato y la manera de sus expresiones –como podrá luego observarse en el análisis de sus dichos-, instalaron una imagen de sinceridad y fidelidad de sus versiones.

Así las cosas, comienzo el análisis del primer hecho, por el testimonio de la menor (al momento del suceso) Andrea del Valle Gómez. La joven permite certeramente tener por acreditado el suceso y también la participación responsable de los acusados, mediante la descripción física de ellos y sus conductas. A esa conclusión podemos llegar recordando sus dichos expuestos con anterioridad, evitando con ello repeticiones. Sin embargo, parece atinado resaltar que tiene cierta seguridad que la persona que la aborda estaba armada, le apunta al rostro y, en algún momento dado, alcanza a llevarle o sacarle la mochila, puesto que desde allí la retenía o tironeaba. Es más ni bien culminaron los disparos ―ella se hizo chiquitita‖, pudo ver a esa persona tirada en la calle a algunos metros de ella y su vivienda y observó que su mochila estaba cerca de ese sujeto o pocos metros del cuerpo que yacía en la calle –reitero-. A ese objeto (la mochila) la recuperó luego, alguien se la trajo a su casa.

La víctima también recuerda que esta persona que se le acercó le manifestó: “quédate quietita”. Y recordó que a esa persona le vio el rostro, describiéndola como que tenía la boca grande, ojos chiquitos y piel morocha, que medía un poco más que la dicente, 1,70 mts., aproximadamente. También escuchó tiros y que uno de los sujetos decía: “tirale, tirale guacho”. Finalmente, cuando se fueron del lugar los ladrones, su

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mamá abrió la puerta de su casa y la hizo ingresar, por lo que no puedo ver nada de lo que siguió después.

A esta altura del relato estamos ya en condiciones de decir que quien se le acercó y le apuntó a Gómez fue J. E. P., joven de 15 años de edad que murió como consecuencia del intercambio de disparos entre éste y Castillo, cuñado de Gómez.

La circunstancia del deceso de P. está debidamente acreditada en la causa por los siguientes documentos:

1) Acta de Defunción, emitida por el Registro Civil y Capacidad de las Personas de la Municipalidad de Córdoba (fs. 156), Acta que permite también conocer la edad de P., al momento del hecho, siendo su fecha de nacimiento el dos de julio de mil novecientos noventa y ocho

2) Protocolo de autopsia del menor P. (fs. 199/200) que constató las lesiones en su cuerpo especificando que presentaba: “… 1) orificio circular, 1 cm. De diámetro, ubicado en región lateral baja, derecha del cuello, a nivel de 1/3 interno de clavícula, 3 cm. Por encima de ésta. Distancia del piso 149 cm. Es compatible con orificio de entrada y solo presenta halo de contusión periorificial. 2) Orificio circular irregular, de 1.2 cm. De diámetro, compatible con salida de proyectil, ubicado sobre línea axilar posterior izquierda, nivel de 7° espacio intercostal. 3) Orificio circular, de 1 cm. De diámetro, con halo de contusión, compatible con entrada de proyectil de arma de fuego, ubicado en hipocondrio derecho a una distancia del piso de 127 cm. 4) Orificio circular de 1,2 ubicado en flanco izquierdo, compatible con salida de proyectil de arma de fuego. 5) Orificio

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circular de 1 cm. De diámetro ubicado en tercio inferior de muslo izquierdo, en su cara interna, compatible con entrada de proyectil de arma de fuego. 6) Orificio circular irregular, de 1,2 cm. De diámetro, compatible con salida de proyectil. En este último se observa la fractura del fémur… Tórax y Abdomen: gran hemotórax bilateral producido por el paso del proyectil descripto en 1), que atraviesa el lóbulo superior del pulmón derecho, el mediastino, lóbulo inferior del pulmón izquierdo, saliendo por 2). Su trayectoria fue de derecha a izquierda de arriba abajo y adelante atrás. El proyectil descripto en 3, no entra al cuerpo manteniéndose en tejido celular hasta salir del mismo por 4). Trayectoria: de derecha a izquierda, levemente de arriba abajo y adelante atrás… Por las mencionadas comprobaciones cabe estimar que la herida por arma de fuego en tórax ha sido la causa eficiente de la muerte de J. E. P..‖

En el escenario descripto, tiene activa intervención Castillo. En efecto, luego de que se resolvió su situación procesal, como imputado (sobreseimiento), compareció a la sala de Audiencias en calidad de testigo, sus dichos y lo que aportó a la causa como imputado (prueba documental), fueron ya también antes transcriptos.

De esos relatos, tenemos en cuenta que Castillo, inmediatamente, al advertir el

ruido de la frenada de un auto al que describió como un Fiat uno color oscuro o gris,

observó que bajaron tres sujetos. Recuerda muy bien a quién se dirigió hacia su cuñada,

persona con la cual hizo el intercambio de disparos y, como consecuencia también de ello,

hirió mortalmente, nos referimos al menor P.. Pero también recuerda la actitud de los otros,

sobre todo de Villagra, el lugar que ocupó en ese escenario –insisto-.También dijo, ahora

con mayor detalle, que el que manejaba el auto y no bajó del rodado era Rodríguez,

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sindicándolo y haciendo una breve descripción de su persona pues en un momento expresó: ―lo vi por la ventana del auto‖, como indicando que (Rodríguez) guiaba el rodado referenciado.

Todo indica, no sólo desde lo jurídico y con el aporte de la prueba documental, que aquél intercambio de disparos entre Castillo (víctima) y P. (atacante), existió. La comprobación de aquellas circunstancias encuentra anclaje en los dichos de las víctimas, como se dijo. Pero también en evidencia objetiva, pues el estudio de las armas secuestradas, la de Castillo y la que portaba P., permiten llegar a la conclusión no sólo que son armas operativas y aptas, si no que fueron utilizadas en el evento. Igualmente, el personal policial actuante, con sus comprobaciones y manifestaciones y el aporte de testigos vecinos al lugar del hecho aportan conocimiento útil que abona este desenlace.

En honor a lo antes indicado, señalamos lo que dijo el empleado policial Oficial

Inspector Pablo Alejandro Giménez, quien también el mismo día del trágico suceso -06 de

abril de 2014- (fs. 01/02) y, en virtud de haber sido comisionado por la central de radio de la

policía, indicó: ―… Que se encuentra a cargo el móvil N°. 5901 operando como PATRICIO

10 y su chofer el Cabo LIGORRIA HUGO, y siendo la 01:10 horas es comisionado por la

Central de Radio (Comisión N° 14H3210702) para que se constituyeran en calle DIAZ

COLODRERO 3254 DE B° VILLA CORINA donde se habría producido un intercambio de

disparos. Por lo que con las precauciones del caso se dirige hacia dicho lugar, donde al

llegar entrevista a CASTILLO JUAN DOMINGO DE 33 AÑOS DE EDAD, D.N.I N°

28.426.681 CON DOMICILIO EN CALLE OBISPO CARRANZA 2193 DE B°

AYACUCHO, quien manifestó que se conducía en su motocicleta junto a su cuñada de

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nombre ANDREA DEL VALLE GÓMEZ, DE 17 AÑOS DE EDAD, a la cual llevaba hacia su domicilio, ubicado en el lugar de comisión, y que cuando llegan a la casa descienden de la motocicleta y cuando se disponían a ingresar a la morada observan que un automóvil FIAT UNO COLOR GRIS frena y descienden cuatro o cinco sujetos, de los cuales dos estaban con arma de fuego, una era PISTOLA 9MM Y LA OTRA REVOLVER, y que estos sujetos apenas bajaron del automóvil los apuntaron con las armas de fuego, por lo que directamente el entrevistado tiro la motocicleta y sacó su arma de fuego reglamentaria, ya que es Agente Penitenciario, ocasionando un intercambio de disparos, que el entrevistado no preciso si los sujetos que desciende; del automóvil también disparaban. Asimismo el entrevistado refirió que uno de los sujetos quedo herido y los otro; volvieron a subirse al automóvil dándose a la fuga Seguidamente el deponente refiere que en el lugar observó a una persona masculina tirada sobre la carpeta asfáltica decúbito dorsal con su cabeza orientada hacia el punto cardinal Noroeste, de frente al domicilio de comisión, el cual ya no presentaba aparentemente signos vitales, y también se observó una mancha de sangre a 1a altura de la cadera. Que junto a este sujeto, en su lado izquierdo, había un arma de fuego tipo REVOLVER CALIBRE 22 tirada sobre el piso. Que asimismo el dicente observo en el sector siete cartuchos calibre 22 y alrededor de ocho casquillos calibre 9 mm. Que en relación a la persona fallecida se pudo obtener que el mismo se llama JOSÉ P. DE 15 AÑOS DE EDAD, CON DOMICILIO EN RIO PASAJE AL 2600 DE B° QUINTAS DE SAN JORGE, el cual vestía una campera tipo universitaria con el pecho color crema y las mangas color verde, un pantalón de jean oscuro, azul o negro, un cinto legro con tachas y zapatillas marca NIKE color azul con su pipa negra y suela de goma color blanca. Que el

domicilio a donde estaban ingresando el señor CASTILLO y la Señora GOMEZ está

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formado en su frente por una reja de color gris al cual se ingresa a un jardín delantero y luego la puerta De ingreso al domicilio. Que en dicho jardín se encontraba La motocicleta en la cual se conducía CASTILLO, el cual refirió que cuando los sujetos descienden del automóvil ellos justo estaban ingresando a dicho jardín y la motocicleta queda tirada sobre el mismo. Que mientras el dicente trabajaba en el sector les informan que en calle Vicente Balbastro al 2800 aproximadamente se encontré abandonado el automóvil FIAT UNO COLOR GRIS, el cual tenía cuatro impactos de arma de fuego del lado derecho. Que el deponente procede a realizar la aprehensión de CASTILLO JUAN DOMINGO haciéndole conocer los derechos constitucionales que le asisten y luego se traslada a esta Dependencia para hacer entrega del procedimiento correspondiente, quedando de consigna en el lugar del hecho el AGENTE LEDESMA de la comisaría 8va Bis; haciendo entrega a la Instrucción del Acta de Inspección Ocular, Croquis, Acta de Secuestro del arma de fuego reglamentaria del Agente Penitenciario CASTILLO, el cual hizo entrega voluntaria de la misma y Acta de Aprehensión. Por ultimo refiere que ni CASTILLO ni la Señora GÓMEZ presentaban algún tipo de herida…‖

Esta versión es acompañada, en cuanto a sus circunstancias, por lo aportado por el Cabo Héctor Hugo Ligorria, dupla del empleado policial Giménez (ver fs. 07/08 y 365).

Ha quedado debidamente documentado el actuar del personal policial con los siguientes documentos: Acta de Inspección Ocular, Croquis del lugar del hecho y Acta de Secuestro del arma de fuego del Agente Penitenciario Castillo (fs. 3/5).

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Otro dato objetivo que aporta conocimiento sobre el evento y sus circunstancias es el Informe del Centro de Comunicaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba -frecuencia 101- (fs. 97/99 y fs. 105/109) que registra un llamado a las 01:10 hs. avisando que se escuchó un tiroteo y que hay un sujeto de sexo masculino herido de arma, tirado en el suelo. Que se envió personal policial a constatar la llamada, verificando que hay un sujeto herido por arma de fuego tirado en el suelo y que habría tenido un enfrentamiento con él un agente del servicio penitenciario.

Se adelantó que testigos independientes también hicieron su contribución. En efecto, Claudio Raúl Colazo (fs.36), -quien se domicilia en calle Díaz Colodrero 3257, frente a la vivienda en cuestión- declaró el día 07 de abril de 2014 – un día después del hecho-: ―… que vive en el domicilio declarado desde que nació, refiriendo que la casa es de dos plantas, en la parte de abajo viven sus padres con sus hermanas, y en la parte de arriba vive el dicente junto a su esposa y sus tres hijos. que el día domingo 06 del corriente mes y año el deponente se encontraba en su casa junto a dos de sus hijos, ya que su esposa e hija más grande se habían ido a un bautismo. Que siendo entre las 00:30 horas y la 01:00 horas el dicente se encontraba en el baño, mientras sus hijos jugaban a la computadora, cuando escucha una frenada de un automóvil, que se sintió muy fuerte y parecía que había sido bien cerca, e inmediatamente después escucha a un sujeto gritando algo así como QUÉMALO, MÁTALO, no recuerda exactamente y mientras se escuchaban esos gritos comienzan unos disparos, fueron muchos, unos 10 aproximadamente, y recuerda que no tenían el mismo sonido, algunos se sentían más fuertes que otros. Ante ello el deponente se asoma a mirar por un ventiluz que tiene en su baño que da hacia un Pasaje de nombre

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Joaquín Nazar; agrega que su casa está ubicada al lado de la casa esquina con dicho pasaje. Que el dicente cuando se asoma no ve nada, no había nadie, pero como se sentía todo muy cerca supuse que era más adelante, por lo que fue hasta el comedor donde estaban sus hijos y ve que uno de ellos, de nombre TOMAS COLAZO de 10 años de edad, estaba asomado por la ventana que da hacia la calle y le pregunta que pasaba, y él le dijo se están disparando. Por lo que también se asoma a la ventana y ve que en la casa que está en frente, pero en diagonal, había una persona masculina tirada en el piso, sobre la calle, boca arriba, con los pies apuntando a la casa del vecino, tenía los brazos a los costados hacia arriba y al lado de su mano izquierda tenía un arma de fuego, que tenía tambor por lo que era un revolver, y cree que pudo haber sido un calibre 22 pero no está bien seguro, pero pudo ver por qué el sector esta alumbrado. Que este sujeto como que balbuceaba, pero parecía que ya se estaba muriendo. Asimismo había otro sujeto masculino que caminaba hacia la persona herida, y vio que tenía un arma de fuego en sus manos y mientras tanto hablaba por teléfono, y escucho que decía “acá tuve un enfrentamiento y cayó uno”. Que el dicente allí les dijo a sus hijos que no miraran más, y luego salió hasta la terraza y miro que ya se habían acercado muchos vecinos, y también observo que su mama y su sobrino estaban también asomados por lo que baja y les preguntas que no habían visto y dijeron que ellos solo habían sentido los disparos y vieron cuando ya el sujeto estaba tirado, no vieron bien que paso. Que en ningún momento el deponente y su familia se acercaron hasta la casa, y refiere que al automóvil en ningún momento lo vio, ni cuando llego ni cuando se fue, porque cuando se asomó por la ventana del comedor ya no estaba, y solo escucho la frenada. Que recién al día siguiente el dicente se enteró lo que había

pasado, que aparentemente le habían querido robar la motocicleta. Que en cuanto a su hijo

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Tomas el deponente le pregunto que había visto y vio cuando el sujeto cae herido y el otro sujeto agarraba la motocicleta…‖

Por su parte, el vecino Emiliano Eugenio Marchisio (fs. 92) -quien reside en la calle Díaz Colodrero n° 3215, en la misma cuadra donde tuvo lugar el hecho- manifestó: ―… que vive en el domicilio declarado desde hace 35 años haciéndolo junto a su esposa. Que en relación al hecho recuerda que era la madrugada del domingo, no recuerda fecha pero sí que fue aproximadamente hace tres fin de semana atrás, en circunstancias en que se encontraba durmiendo junto a su esposa, lo despierta el sonido de una frenada de un automóvil que se sintió muy fuerte por lo que supuso que había sido muy cerca. Que inmediatamente después se comienzan a sentir disparos, fueron muchos, unos 10 disparos, los cuales algunos sonaban más débiles y otros más fuertes, recordando que primero se escucharon los que eran más débiles y después los más fuertes. Que cuando se terminan de sentir los disparos se escucha de nuevo un automóvil que arrancaba a gran velocidad, se da cuenta por el sonido que hace. Que el dicente espero unos minutos después como ya no se escuchaba nada salió a la calle para saber qué había pasado, parándose en el portón de ingreso a si casa desde donde observo que en la casa del vecino que vive en diagonal al frente habla con un sujeto tirado a la mitad de la calle, boca arriba, con los pies mirando en dirección a la casa de su vecino, tenía ambas manos a los costados y en una de ellas, no recuerda cual su mano estaba abierta y a unos 10 o 15 centímetros había un revolver, porque tenía tambor y este sujeto parecía que ya había fallecido. Que asimismo observo que había otra persona que estaba parado en la puerta de ingreso de la casa del vecino que tenía los brazos cruzados y en una mano un arma de fuego como la que usan los

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policías. Que al momento en que el dicente salió de su casa también se acercaron muchos vecinos, y luego llegó la policía y les pidieron a todos que se alejaran, pero antes el dicente se acercó para ver si estaban bien y salió la señora que vive allí de nombre SILVIA GOMEZ la cual le dijo que el sujeto que estaba parado con el arma de policía era su yerno el cual había traído a su hija desde la casa de él porque hablan estado preparando un cumpleaños, y cuando llegaron el sujeto que estaba tirado les habla querido robar junto con otros sujetos, pero le dijo al dicente que estaban todos bien, por lo que al ver que no estaban lastimados volvió a ingresar a su casa. Que al otro día recién se enteró que el yerno de su vecina es policía y trabaja como guardia cárcel. Que a preguntas de la instrucción el deponente refiere que en ningún momento vio el automóvil, solo escucho la frenada y el arranque, como tampoco vio a los otros sujetos que supuestamente también le quisieron robar. Que por ultimo manifiesta que su esposa en ningún momento salió a ver qué pasaba…‖

Si bien ha quedado demostrado el intercambio de disparos y el ataque sufrido por Castillo y Gómez, las versiones recientemente aportadas indican no tanto aquello que ahora se ratifica, el intercambio de disparos, en donde dan comienzo las detonaciones más débiles (atribuibles al arma calibre 22 que portaba P.), sino que evidentemente, aquella persona que dijo “tirale o quemalo”, no fue ninguna de las víctimas, ya que esos dichos provinieron de alguno de los atacantes –reitero-. Es más, tal aseveración permite colegir que, alguno de los compinches de P., le indicó a éste que usara su arma contra Castillo.

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Antes también se adelantó que las armas secuestradas, eran operativas y aptas. Agregamos que en las inmediaciones del lugar del hecho se secuestró el vehículo utilizado en el evento, el que tenía impactos de proyectiles.

En efecto, con respecto al vehículo en que se movilizaron los autores del hecho bajo estudio, debo señalar que fue hallado ese mismo día, momentos más tarde, a las 02:00 hs. por el Cabo Primero Sergio Daniel Quiroga y el Agente Federico Cristi Pardini, a cargo del móvil N° 5456, quienes cuando se encontraban patrullando la zona de B° Arturo Capdevilla escucharon por frecuencia radial que un automóvil Fiat Uno, color gris con vidrios polarizados habría tomado participación en un hecho delictivo y recibido unos impactos de bala sobre el lateral derecho y se había dado a la fuga. Dada la cercanía existente entre el lugar del hecho y el lugar donde patrullaban se pusieron a buscar el automóvil en cuestión, siendo informados desde la base del distrito VI que un automóvil con similares características había sido visto por calle Julián Laguna en dirección a circunvalación. Por lo cual se dirigen hacia el sector, y cuando estaban por calle Balbastro, aproximadamente al 2900 observan un automóvil Fiat Uno estacionado. Que al acercarse observan que se trata del automóvil Fiat Uno color gris con vidrios polarizados, el cual posee dominio MXS 099, que al consultar el mismo no tiene pedido de secuestro. Que del lado derecho del automóvil se observaron dos impactos de arma de fuego, uno en cada puerta, y el vidrio de la ventana del acompañante, también del lado derecho, estaba todo trizado, encontrándose restos de cristales en los asientos. También observaron que la butaca delantera del lado izquierdo tenía cuatro impactos de arma de fuego, los cuales aparentemente continúan hasta pegar en el panel de la puerta trasera del lado izquierdo. Que

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sobre el piso del lado de conductor se observa un plomo en forma cilíndrica de 9 milímetros de diámetro por 1 centímetro de largo. Que en su interior había una cédula verde con el dominio NCK 612 perteneciente a un Fiat Uno, el cual si presentaba pedido de secuestro solicitado por la Unidad Judicial 18 bajo el sumario N° 1678/14 con fecha 31/03/2014; agregando que el número de chasis que está inscripto en la Cedula Verde coincide con el número de Vis que se encuentra grabado en los vidrios del rodado, siendo el número E6840988.

El personal policial acompañó el Acta de Inspección Ocular y Secuestro y el Croquis Ilustrativo del lugar del hallazgo (fs. 12/13). Asimismo corren agregadas a fs. 165/172 las fotocopias certificadas del Srio. 1678/14 de la Unidad Judicial 18 que da cuenta del robo del vehículo secuestrado.

Otro dato de interés para la causa lo constituye el trabajo de personal de policía judicial de la sección balística (fs. 130/136) los que secuestraron la pistola marca Bersa, calibre .40‖ que usó Juan Domingo Castillo y, posteriormente al realizar un relevamiento balístico del lugar del hecho, procedieron al secuestro de: once vainas servidas calibre 40‖ Auto; un el revólver marca Jaguar, calibre 22 L.R,, matrícula 01058, que contenía en su tambor dos cartuchos y una vaina servida calibre 22‖ L.R. – el que se encontraba cercano al cuerpo sin vida de P.- y a centímetros del revólver se secuestraron siete cartuchos calibre 22‖ L.R.. También del bolsillo de P. se secuestraron otros cinco cartuchos más del mismo calibre.

Posteriormente el mencionado personal de policía judicial se constituyó en las inmediaciones del lugar donde se encontraba el vehículo marca Fiat Uno, de color gris,

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dominio colocado MXS-099, en calle Vicente Ballastro al 2800 de Barrio Capdevila. Allí constató que el automóvil en cuestión presentaba cinco impactos de proyectiles lanzados por arma de fuego: dos de ellos sobre el vidrio de la puerta del acompañante que perforaron el mismo, para impactar sobre la puerta del conductor y en el sector de pedales, donde secuestró un proyectil deformado. Sobre la puerta del acompañante y cercano al parante otro impacto perforante abolló el parante. En la puerta trasera derecha, visto desde atrás, observó otro impacto que también perforó el material e impactó en el asiento del conductor y un quinto impacto situado sobre el paragolpe trasero del lado derecho (visto de atrás), cuyo proyectil traspasó la chapa y quedó en el interior del baúl. Todos los impactos son coincidentes con proyectiles de la gama calibre 10 mm (40‖). Que a continuación efectuó un relevamiento en el sector en busca de impactos de proyectiles de arma de fuego, arrojando resultado negativo.

En base a lo expuesto el perito técnico balístico expresó, en el informe balístico N° 1583646-1583752-1590156/14, las siguientes conclusiones: I. Que el funcionamiento del arma secuestrada Calibre 22.‖ L.R., marca Jaguar, es limitado y sus condiciones operativas son aptas para el tiro. En cuanto al arma Calibre 40.‖ Auto, marca Bersa, su funcionamiento es correcto y sus condiciones operativas resultan aptas para el tiro. Que ambas son armas de guerra. Que han sido disparadas, no siendo factible determinar la cantidad ni la antigüedad de los disparos efectuados. II. Con relación a los proyectiles: ―… se trata de dos proyectiles con núcleo de plomo endurecido al antimonio, con blindaje tipo Tombak, secuestrados del interior del vehículo marca Fiat Uno, domino MXS-099, los que por sus características fundamentales han sido parte constitutivas de cartuchos

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correspondientes al calibre .40‖… Expuestos bajo la lente del Macroscopio de Comparación Balístico … se observa en sus bandas de forzamiento, sus características estriales del orden primario … considerándolos aptos para ser cotejados… pudiendo advertir que los mismos han sido lanzados por el ánima-cañón de la pistola Bersa…‖ . III. De las vainas servidas: una marca Orbea, calibre .22‖ L.R., que analizada en el macroscopio de comparación balístico se determinó que fue servida por el arma Jaguar, calibre .22‖ secuestrada en autos. Las once vainas servidas calibre .40‖ Auto, analizadas en el macroscopio de comparación balístico se determinó que fueron servidas por la Pistola Bersa secuestrada en autos. IV. Proyectil extraído del cuerpo de P. en la Autopsia: ―…ha sido parte integrante de un cartucho calibre 9×19 mm., es apto para cotejos y ha sido lanzado por el anima-cañon de la pistola Bersa…‖.

Asimismo según da cuenta el informe del RENAR de fs. 204 el arma revolver calibre 22 nro. 01058 se encuentra registrada, sin pedido de secuestro, a nombre del Sr. Fidel Blangino, DNI: no 18402495, el cual la adquirió de la firma Canavesi Hnos. Que a su vez según consta certificado de fs704 vta. el dueño de dicha empresa (Carlos Lamant Canavesi), informo que dicha arma fue vendida al Sr. Fidel Blangino y cuyo DNI es según obra en sus registro es 6.377.093, con fecha 09 de septiembre de 1993, agregado, Canavesi que sabe que Blangino murió hace tiempo. Siendo esto corroborado con Certificado de defunción del Sr. Fidel Blangino (fs. 708) el cual consta como fecha de su deceso el día 19 de enero del 2001, en la Clínica Simón Bolívar, siendo el diagnostico Shock cardiogénico irreversible.

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Todos los últimos datos se presentan útiles para ratificar que las armas eran operativas y aptas para su uso y, que ambas fueron usadas en el evento. Esto permite concluir que el presupuesto de intercambio de disparos se ajusta a la realidad.

La relación de los acusados traídos a juicio Villagra y Rodríguez con P. y la intervención en el hecho, comienza a cristalizarse con la evidencia que pasamos a relatar. Todo esto opera al margen de la manifestación de cada uno de ellos, confirmando su participación en el delito.

En efecto, resulta fundamental el testimonio de Roxana Roldán (fs.20), a quien el personal policial entrevistó en el lugar del hecho, en el preciso momento en que se constató la existencia del mismo, razón por la cual no se le efectuaron las previsiones del Art. 220 del C.P.P., ya que en esos momentos no recaía sospecha alguna sobre su pareja Iván Raúl Rodríguez, sino que transcurridos los días –un mes aproximadamente- el comisionado Fernández realizó averiguaciones que permitieron acreditar la participación en el evento delictuoso de esa persona (ver fs. 137).

Ahora bien, Roxana Roldán refirió el mismo día del hecho (06/04/2014) que si bien reside en barrio Patricios, junto a su mamá, su padrastro, dos hermanas y su hija, el día del hecho se encontraba en la casa de su novio de nombre Raúl Iván Rodríguez ubicada en Barrio San Jorge y ―… que se presenta en esta dependencia previo haber sido trasladada por personal policial manifestando que vive en el domicilio anteriormente declarado desde que nació haciéndolo junto con su mama, su padrastro, dos hermanas y su hija. Que en el día de la fecha la dicente se encontraba en la casa de su novio de nombre IVAN

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RODRGUEZ ubicada en Barrio San Jorge, no recuerda el nombre de la calle pero si que esta la calle Rio Pasaje, la calle anterior en dirección a Niceto Vega, sobre esa esta la casa de su novio. Que allí se encontraba junto a su hija y a su suegro de nombre POLI, su novio no estaba por que se había ido al baile, y siendo aproximadamente las 2 de la mañana escucha dos disparos, los cuales parecían que habían sido bastante cerca y sonaban igual. Que ante ello la dicente sale a la calle y se dirige hacia la esquina, no sabe el nombre de la calle pero es donde está la posta policial y allí es cuando se cruza a JORGE ALIAS POTRILLO, el cual venia caminando, bastante rápido, y le pide que lo lleve cerca de la Comisaria Octava por que le habían disparado a YOEL ALIAS GUACA. Ante ello la dicente vuelve a la casa de su novio, busca la motocicleta de él, la cual es marca TITAN 150 COLOR NEGRO, y regresa a la esquina para buscarlo a POTRILLO. Que de allí se van por Rio Pasaje y a media cuadra antes de llegar a la comisaría del Distrito seis observan que estaba la TIA DE GUACA, de la cual no sabe el nombre, junto a su hija, prima de GUACA, por lo que frenan POTRILLO les dice que iba a ver si lo encontraban a GUACA, y sigue por el mismo RIO PASAJE, cruzan calle MELIAN y allí como Rio Pasaje corta, ingresan a calle Balbastro, siguen derecho por esta hasta llegar a Martiniano Chilavert y allí dan la vuelta en U y regresan a la calle anterior a esta, de nombre DIAZ COLODRERO, pero se quedan en la esquina y la dicente desciende para acercarse a donde aparentemente estaba GUACA, mientras que POTRILLO siguió dando vueltas en la motocicleta. Que cuando la dicente logra llegar al lugar ve que había una persona tirada en el piso pero ya estaba toda tapada por lo que le pregunta a un vecino que había pasado y este le dice que ya estaba muerto. Ante ello la deponente regresa corriendo a la esquina

donde lo había dejado a POTRILLO, el cual justo apareció nuevamente en la motocicleta, y

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le dice que GUACA estaba muerto, y POTRILLO le decía que lo iba a matar a sujeto que le había disparado a GUACA y que se iba por que la familia de GUACA lo iba a batir a la policía, por lo que POTRILLO le dejo la motocicleta y se fue. Que la dicente refiere en el recorrido que hicieron con POTRILLO le contaron que habían ido a robar y que ahí fue que a GUACA le dispararon y a él también pero sin herirlo le atravesó la campera a la altura del brazo, por lo que se la saco y la tiro por ahí y que POTRILLO le gritaba a “GUACA TIRALE TIRALE”, ya que GUACA ESTABA ARMADO, Seguidamente la deponente refiere que POTRILLO estaba vestido con un pantalón largo de jean color claro y una camisa a cuadros celeste con negra y capucha; que tiene unos 20 años, de 1,65 mts de altura, pelo castaño claro, cortito, tez blanca, delgado, ojos color marrón y que actualmente vive con su madre en calle José Arredondo. Que a POTRILLO Y A GUACA la deponente los conoce de barrio San Jorge y sabe que siempre andan juntos robando, y los dos armados, y por lo general siempre salen los dos solos en la motocicleta de POTRILLO haciendo arrebatos o al voleo; como asimismo supo que POTRILLO estuvo involucrado en un hecho de homicidio de hace dos meses aproximadamente junto a un tal POROTIN, que ahora está preso, y un tal CHICHO, todos de barrio San Jorge. Que la deponente luego de contarle a POTRILLO que GUACA estaba muerto fue hasta la casa de los tíos de GUACA, y les dijo que lo habían matado, y uno de ellos, de nombre CLAUDIO TELER, se subió a la motocicleta junto a la dicente y lo llevo hasta el lugar donde estaba su sobrino. Allí ambos se bajaron pero la dicente quedo apartada y escuchaba como CLAUDIO le pedía al policía que le dejara ver a su sobrino, y allí un policía se le acerco a la deponente y la aparto para entrevistarlo…‖

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Debemos destacar que el personal policial que la entrevistó advirtió –como curioso- el interés que tenía sobre el evento y la situación de la persona herida mortalmente, cuanto también cómo lo hacía y se presentaba en el lugar (ver declaración del cabo Héctor Hugo Ligorria de fs. 7/8 y 365). Se advierte de ello lo siguiente: ―…que recuerda que cuando estaban en el lugar (…) observó a una chica descalza que llegó al lugar del hecho y al instante salió corriendo. Que posteriormente, la vio aparecer nuevamente en el lugar del hecho acompañada de familiares del menor muerto…‖. Como se advertirá se refirió a Roldán.

Así las cosas, con estos datos, el Comisionado Cabo Primero Víctor Manuel Fernández comenzó a ubicar el paradero de Jorge Alberto Villagra alias ―Potrillo‖, logrando averiguar que residía en calle José Arredondo 2922 de barrio Quintas San Jorge (conforme croquis de fs. 41). Que se dictó orden de detención y se solicitó orden de allanamiento para ese domicilio, arrojando resultado negativo, (fs. 45 y fs. 52). Ante ello se libró orden de captura en contra del imputado Villagra y se prohibió la salida del mismo del país, oficiando a las diferentes autoridades migratorias y aeroportuarias, (fs. 63/71). Que estando prófugo Villagra, el comisionado pudo averiguar que la pareja de Villagra sería Luciana Roldán, quien residiría en barrio Bajo Pueyrredón y cuya actividad comenzaron a vigilar a los fines dar con el paradero del prófugo. Así el Cabo Primero Fernández (fs. 174) obtuvo la información de que Luciana Roldán viajaría a la ciudad de Deán Funes supuestamente para encontrarse con Villagra, quien tendría una hermana allá. Por tal motivo el día diecisiete de mayo del corriente, se montó un operativo, en el que se observó que Luciana Roldán

abordó, junto a su hijo menor de edad llamado Samir Villagra, un vehículo remis y se

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dirigió hasta la terminal de ómnibus. Allí ambos abordaron el colectivo de la empresa Ciudad de Córdoba, interno n° 390, con destino a la ciudad de Deán Funes, que junto a ellos fue personal de civil de la Brigada de Homicidios. Al llegar a la terminal de ómnibus de Deán Funes, descendió Roldán y su hijo, y allí los esperaba Villagra, por lo que el personal policial allí presente procedió a su aprehensión. Posteriormente se presentó en la Comisaría de la mencionada ciudad, el Sr. Osvaldo Nicolás Córdoba, quien dijo tener domicilio allí y ser cuñado del incoado Villagra, confirmando así la hipótesis de que Villagra estuvo viviendo en Deán Funes en la casa de una hermana. En apoyo de sus dichos el comisionado acompañó el acta de aprehensión (fs. 175), el acta de inspección ocular del lugar donde se produjo la aprehensión (fs. 176), y el croquis ilustrativo (fs. 177).

El dato que se haya ido a vivir fuera de la ciudad en casa de un familiar y dejar a su familia, también se presente como un indicio en su contra.

Un nuevo indicio de culpabilidad en relación a Villagra y ahora Rodríguez, lo aporta Juan Domingo Castillo ya que en la sala de audiencia al momento de realizarse el debate, este pudo reconocer a Villagra como así también a Rodríguez. Respecto del primero indicó que era la persona que al momento del hecho se ubicó a su derecha, apuntándolo con una pistola. Señalando al otro como el que manejaba, como antes se referenció.

En relación al incoado Iván Raúl Rodríguez alias ―Gordo Iván‖, el comisionado Fernández (fs. 137) realizó averiguaciones en el sector del hecho, donde entrevistó a vecinos de Barrio San Jorge, quienes se negaron a identificarse por temor, pero fueron coincidentes en relatar que un sujeto al que conocen como ―el gordo Iván‖ había participado en el robo y

habría recibido varios disparos en su cuerpo. Que estaría ocultándose en la zona de Barrio

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Juan Pablo Segundo. Los datos de que había sido herido (en el auto que se usó en el hecho y fue abandonado se constató la marca de varios disparos de arma de fuego), situación que luego se acreditó (ver más abajo); y que era vecino de Villagra – agregamos ahora-, se presentan como elementos indiciarios de cargo.

La pesquisa pudo determinar mediante el registro policial (sistema Eliot) que Iván Raúl Rodríguez sería el nombre del acompañante de Villagra y, que se domiciliaría en calle José de Arredondo n° 2940 de Barrio Quintas de San Jorge y que estaría en pareja con Roxana Roldán. Casi vivienda de al lado de Villagra, en la misma calle y al nro. 2922.

Es así que en virtud de lo expuesto, con fecha trece de mayo de dos mil catorce se dictó decreto de detención y orden de captura contra el incoado Rodríguez (fs. 138/139). Posteriormente, el doce de junio de dos mil catorce, el Cabo Primero Javier Adrián Mercado (fs.226) obtuvo información sobre Rodríguez, que pernoctaría en tres domicilios de manera alternada.

En consecuencia y con motivo del dato suministrado por el Cabo Mercado, se libraron sendas órdenes de allanamiento. Es así que él Oficial Sub Inspector Luis Alberto Arrieta, con motivo de dichas ordenes, el día 13 de junio de 2014 (fs. 237/238) declaro: ―… Que presta servicios en el Departamento Homicidios dependiente de la Dirección General de Investigaciones Crimínales de la Policía de la Provincia de Córdoba. El dia de ¡a fecha, siendo las 0620 hs. por haber sido comisionado por la instrucción, se constituye junto con personal a sus órdenes, en el domicilio sito calle José Arredondo s/n, de barrio San Jorge, muñido de orden judicial de Allanamiento N° R-846; emitida por el Juzgado de Control N° 3 a cargo del DRA. MAZZOTTA (Secretaria), a los fines de proceder a la Detención de un

ciudadano de nacionalidad argentina de nombre RODRIGUEZ RAUL IVAN, alias “el

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GORDO HAMBURGUESA”, de 29 años de edad. DNI N”‘: 31.843 870 quien tras de una tarea de investigación y seguimiento se pudo establecer que encuentra viviendo en dicho domicilio el cual sería de su padre RODRIGUEZ APOLINAR, sindicado p.s.a de “ROBO CALIFICADO POR EL USO DE ARMA DE FUEGO AGRAVADO POR EL ART 41 QUATER’, relacionado con los autos caratulados “Castillo Juan Domingo otros ps.a. Homicidio Simple -SAC: 1823295″, con conocimiento e intervención Fiscalía de Instrucción Dtto. 3 Turno III. A los fines indicados, se solicite cooperación con el grupo especial E.T.E.R., dado la peligrosidad del operativo y a los fines de garantizar él mismo. Por tal motivo, el grupo especia mencionado tomó los recaudos necesarios para asegurar el predio, y tras haber cumplido dicho función se procedió a la utilización de la fuerza, siendo esta de empuje a la altura de ta cerradura de la puerta de ingreso, la cual es de chapa de color azul. Una vez dentro del domicilio, el deponente manifiesta que en el lugar, pudo observar a RODRIGUEZ RAUL IVÁN, quien se encontraba durmiendo por lo que NO opuso resistencia al accionar policial Razón por la cual, el dicente con personal a su cargo, aborda el mismo, y tras identificarse como personal policial, lo individualiza, identificándolo como RODRIGUEZ RAUL IVÁN, alias “el GORDO”‘, de 29 años de edad. DNI NJ: 31.843.870, Ante lo manifestado, se procede a su detención, haciéndole conocer sus derechos y garantías constitucionales, labrando acta correspondiente, dando el allanamiento resultado POSITIVO. Que se hace entrega de acta de allanamiento y detención. Asimismo, por la presente, el deponente deja constancia que se hace entrega de dos órdenes de allanamiento, las cuales fueron libradas con el mismo fin (por manejarse información de qué el detenido podía estar en estos otros dos domicilios, alojándose

alternativamente), siendo estos: 1) domicilio ubicado en calle Rio Pasaje s/n, de barrio San

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Jorge de esta Ciudad, librándose orden de allanamiento N° R- 847, y 2) domicilio ubicado en calle publica, Mza, 7 Lote 11. de barrio San Pablo II. de esta ciudad, librándose orden de allanamiento N°: R- 848, ambas emitidas también por el Juzgado de Control N° 3 a cargo del DRA. MAZZOTTA (Secretaria), con los mismos fines Que dentro del mencionado domicilio se encontraba también un sujeto de sexo masculino, quien se identificó como RODRIGUEZ RODRIGUEZ APOLINAR, de 60 años, DNI N”: 92.543.829, manifestando ser el padre del detenido, quien tampoco opuso resistencia…‖

Este, exitoso procedimiento policial quedó plasmado en el Acta de Allanamiento (fs. 239).

Evidentemente ahora, era necesario establecer si Rodríguez tenía aquellas heridas de proyectil en su cuerpo. Para ello, se cuenta con el informe médico de fs. 264) que indica las lesiones que presenta, las que son compatibles con disparos de armas de fuego: ―… Cicatriz circular de 3×3 cm. aproximadamente en región pectoral izquierda a 6 cm. de la línea media esternal. Una cicatriz circular de 4×3 cm. en tercio medio en cara antero externa de antebrazo derecho. Otro a 4 cm. de la anterior de 3×2 cm. en tercio medio cara antero media de antebrazo derecho. Cicatriz quirúrgica suturada y evolucionada en región posterior y costal derecho de 25 cm. de longitud aproximadamente. Lesión cicatrizal circular de 3×3 cm. En cara anterior interna de muslo izquierdo, otro de 3×2 paralelo a 12 cm. de la anterior en cara externa de muslo izquierdo…‖. Esto se complementa con las fotografías de las lesiones (fs.370/379).

Posteriormente se realizó sobre la persona de Rodríguez una pericia médica y su

ampliación (fs. 456 y fs. 508) las que arrojaron como resultado que: ―… al exámen físico, se

observó:… b) Cicatriz lineal y con forma de medialuna, compatible con cicatriz tipo

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quirúrgico, de color rosada intensa, con signos de sutura quirúrgica. Su trayectoria, es desde la región axilar media hasta la parte posterior de la espalda, por debajo de la escápula izquierda. c) Cicatriz de forma ovoidea de 1,5 x 0,7 centímetros de área, de color rosado vinoso en la cara anterior del antebrazo derecho, en su tercio superior. d) Cicatriz de forma ovoidea de 1,8 x 1,6 centímetros de área, de color rosado vinoso, localizada en el tercio superior de la cara externa del antebrazo derecho… Existe una distancia de 2 centímetros, sobre una misma línea horizontal. e) Cicatriz de forma ovoidea de 1,4 x0,7 centímetros de área, de color rosado vinoso, localizada en el tercio superior y cara externa del muslo izquierdo. f) Cicatriz de forma ovoidea de 1,5 x 1,2 centímetros de área, localizada en la cara interna y tercio superior del muslo izquierdo. Conclusiones: …A. Las cicatrices b,c,d,e y f son contemporáneas entre si… B. Cicatriz c es compatible con orificio de entrada de proyectil de arma de fuego, y le corresponde el orificio de salida, manifestado con la cicatriz d. C. Cicatriz e es compatible con orificio de entrada de proyectil de arma de fuego, y le corresponde el orificio de salida, manifestado con la cicatriz f. D. La trayectoria intracorporal de los proyectiles que produjeron las lesiones antes descriptas, ha sido: de izquierda a derecha y en un plano perpendicular al eje mayor del miembro afectado…‖ Ampliación de la pericia: ―…a) Data de las lesiones: Tomando como referencia la fecha del primer examen médico forense, el 30 de julio del corriente año, se establece: Tiempo mínimo: cuatro meses. Tiempo máximo: seis meses… c) Ángulos de los impactos: A los fines de establecer dichos parámetros, se tomó como referencias, la línea imaginaria de la trayectoria de los dos proyectiles, desde el orificio de entrada al orificio de salida como uno de los lados del ángulo. El otro lado del ángulo, estaría

dibujado por la línea imaginaria perpendicular al eje mayor del miembro… Atento lo

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expuesto anteriormente, cabe establecer, que la posición de la víctima al momento de recibir los impactos de los proyectiles de arma de fuego, hay mayores probabilidades que haya estado en posición de bipedestación. En el caso, que la víctima hubiere estado en la posición de sentada al momento de ser lesionada, los ángulos tomados de referencia hubieran tenido mayor valor de su angulación.‖

Estos elementos permiten sostener que Rodríguez fue herido al momento del evento por fuego del arma que portaba Castillo. Asimismo el informe médico del Hospital Domingo Funes de la ciudad de Santa María de Punilla (fs. 504), da cuenta (1/3/14) de una herida cortante en la región del hemitórax izquierdo, de 30 cm. de longitud, por la cual le practicaron a Rodríguez puntos de sutura. Lo que a su vez se correlaciona con la constancia de denuncia del incoado Rodríguez obrante a fs. 485, donde reseña los eventos que provocaron esa herida cortante.

Ahora bien, si relacionamos la fecha de esta herida, el 1/3/14, con las conclusiones de la pericia médica, que indica la contemporaneidad de esa herida con las heridas de arma de fuego, y que la antigüedad es de entre 4 y 6 meses, a contar desde 30/7/14 (fecha de la revisación médica), sería entre el 30/1/14 y el 30/4/14 siendo que el hecho ahora analizado data del 6/4/14, me permite inferir que estas lesiones de arma de fuego que presenta en su cuerpo el incoado Rodríguez se relacionan con el robo y son compatibles con los disparos que realizó Castillo al momento de defenderse del ataque del que estaba siendo víctima él y su cuñada Andrea del Valle Gómez, con su arma de fuego, una Bersa, Thunder ―40, reitero.

Por último, cabe concluir que Castillo realizó once disparos en contra de los

asaltantes, apoyándose tal conclusión en las once vainas servidas que se secuestraron en el

lugar del hecho: seis impactaron en el vehículo, tres en la persona del imputado P. y dos en

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la persona del imputado Rodríguez.
Para mayor abundamiento y en consonancia con lo sostenido, corre agregado el

testimonio de María Celeste Lemos (fs. 493), quien haciéndole conocer las previsiones del Art. 220 del C.P.P., por ser expareja de Rodríguez manifestó su voluntad de declarar y sostuvo: ―… Que estuvo 9 años de novia con Iván Rodríguez, y convivieron unos tres años, con interrupciones, iban y volvían, no eran muy estables. Que convivió con él hasta el mes de enero de dos mil catorce, sin embargo mantuvo su relación de noviazgo hasta finales del mes de febrero de 2014 cuando lo encontró a Rodríguez con otra mujer en su casa, Roxana Roldan, que allí la dicente se enojó y le pegó a Roxana. Luego de ello, al día siguiente, Rodríguez la encontró a la dicente en la calle y la golpeó muy fuerte, provocándole un sangrado en la nariz, por lo que realizó una denuncia penal. A la semana siguiente, la dicente se fue al Cosquín Rock con unos amigos y su hermano, que en la entrada del recital se encontró con Rodríguez y éste la empujó, es allí que los amigos de la dicente salen a defenderla y el episodio termina con Rodríguez lesionado. Que hasta fines de febrero de 2014 -que es hasta el momento en que duró la relación con la dicente- Rodríguez no tenía ninguna cicatriz en su cuerpo, ni disparos de armas de fuego, ni cortes, salvo una especie de mordida en una de sus tetillas, pero Rodríguez le había manifestado que era antigua, de su niñez. Posteriormente, el día del robo en el que muere el Guaca, su prima “Chicho” fue hasta su casa y le dijo que lo habían matado a Rodríguez, a lo que la dicente le preguntó cómo se había enterado y ella le respondió que por el Facebook. Que la dicente llamó por teléfono a Rodríguez y le daba apagado; que entró al Facebook y vio que el muerto era el Guaca -a quien también conocía del barrio, ya que

vivía a dos cuadras de su casa-. Que transcurrida una media hora, Rodríguez le habló a 52
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su teléfono celular 152191843 desde un número que figuraba “desconocido” y le dijo que estaba mal porque creía que lo habían matado al Guaca, con quien había estado en el robo, que preguntó por la hija de ambos Jada Martina Rodríguez de 2 años de edad. También le dijo que estaba lastimado, que lo habían “cueteado”, que tenía como cuatro o cinco plomazos o cuetazos y le propuso que se fueran los tres a Bolivia, pero la dicente le dijo que ella no se iba a ir a Bolivia. Que ese—fue el último día que comunicó con Rodríguez, incluso cuando la dicente lo llamaba, el celular de Rodríguez -cuyo número no recuerda- le daba apagado. Que la dicente se comunicó con el abogado que Rodríguez le indicó, un tal Raúl de Barrio Yofre, y éste le dijo que Rodríguez no la llamara del teléfono celular, pero éste no la llamó más, no supo nada más de él. Que la dicente actualmente no tiene más ese aparato, se le rompió, solo le quedó el chip. Que tiene conocimiento que Rodríguez salía a robar con Potrillo Villagra, que no había caído nunca, que robaba autos y motos. Que cree que era la primera vez que salían con el Guaca, ya que no era de juntarse con “guachitos”, pendejos. Que en el barrio se comentaba que la Roxana dejó a su hija con la madre y que se fue a cuidar a Rodríguez, que no sabe dónde y después volvieron al barrio, eso le dijeron, que no se los veía de día, sino que estaban en su casa de noche, en la casa de Rodríguez. Que la dicente no los veía y además ella se puso de novia con otro sujeto el Cheni, a los pocos días del tiroteo, entonces ya no le importaba más nada de Rodríguez…‖

Esta última manifestación de la testigo Lemos explica por qué no hay informes médicos oficiales que den cuenta de la atención médica recibida por Rodríguez con motivo de las heridas de disparo de arma de fuego que presenta en su cuerpo. Como también lo

vincula directamente con el hecho, es más concluye manifestando que sabían que el

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―Guaca‖ era muy joven, hasta ella conocía ese dato, pues indicó que Rodríguez no era de juntarse con ―…guachitos‖ pendejos…‖.

Por último, corre agregada la declaración efectuada en instrucción por Jorge Adrián Calisaya (fs. 515) el que con fecha 07 de noviembre de 2014, dijo: ―… Que aproximadamente diez días o una semana atrás, a contar desde el 28/02/2014 -día del cumpleaños de su hermana Stella Maris Calisaya- , pero que se trataba de un día comprendido entre el lunes al viernes-, siendo aproximadamente las 06:00 hs., en circunstancias en que se encontraba en su domicilio sito en calle José Arredondo N° 2683 de barrio San Jorge de esta ciudad, instante en que se dirigía a bordo de su motocicleta, marca Brava, de 110 ce, color negro, domino EQW750, a su trabajo -ingresa a las 07:00 hs.- sito en barrio San Matienzo, sin recordar la calle, aclara que trabajaba en las obras de la Cooperativa Horizonte de Barrio Matienzo-, luego de egresar de su domicilio y estacionar su motocicleta, para sacar el bolso de trabajo se encontró a Iván Rodríguez, -a quien conoce “de vista”, el cual se domicilia como a tres cuadras de su domicilio-, que le manifestó “si lo podía llevar hasta su casa” sita en calle José Arredondo sin recordar su número -, a lo que el dicente accedió. Una vez en el lugar, fue atendido por Apolinario Rodríguez -padre de Iván Rodríguez-. En esas circunstancias, el padre de Rodríguez le preguntó a su hijo donde había estado, respondiendo Iván Rodríguez “que había estado en la parada de colectivos”. Aclara que la parada de colectivos, el “C” en esa época pero que aun actualmente se ubica en calle José de Arredondo y calle Chachapoyas de barrio San Jorge, y que es a media cuadra del domicilio del dicente. Que el dicente expone Iván Rodríguez le manifestó que se iba a trabajar, sin saber a qué se dedica. Que el dicente

procedió a dejar a Iván Rodríguez en su domicilio y se fue a trabajar. Expresa que solo lo

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vio por el transcurso de diez minutos desde su domicilio hasta el domicilio de Rodríguez. Expuso el dicente que no recuerda que vestimenta llevaba puesta, que vio sangre en su antebrazo derecho y que la remera y el pantalón estaba “salpicada con mucha sangre”, que se encontraba asustado, y que el dicente le preguntó “si lo habían robado”, respondiendo Rodríguez ” que habían pasado dos chicos en moto y que le dispararon desde arriba de la moto, y que esto era que porque había tenido con un problema con su ex mujer”, y le comentó que los tiros habían impactado en su antebrazo derecho. Que conoce a la mujer actual de Rodríguez, una tal Roxana. Que el dicente le vio la herida en el antebrazo derecho, ya que Rodríguez vestía una remera mangas cortas, pero sin embargo no le preguntó a Rodríguez si lo llevaba al dispensario, ya que él le dijo que lo llevara hasta su casa…‖.

En referencia a este último testimonio de Calisaya, queda evidenciada su mendacidad, por lo que el Sr. Fiscal de Cámara solicitó se corran los antecedentes para que se investigue el suceso.

En cuanto al propósito que movió a los imputados a agredir a las victimas empuñando armas de fuego, se extrae que no quedan dudas que no fue otra que la finalidad furtiva lo que movió a los acusados a abordar violentamente a Gómez, a la cual el menor P. portando un arma de fuego operativa (Revolver calibre 22‖ marca Jaguar, secuestrado en los presentes autos) pudo desapoderarla de la mochila de su esfera de custodia, llevándola hasta la mitad de la calle siendo, ésta recuperada rápidamente por la defensa efectuada por Castillo a los fines de resguardar su integridad física y de la de su cuñada la menor Gómez .

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Así las cosas, en cuanto al segundo hecho (atribuido sólo al acusado Rodríguez), correspondiente al hecho único de la Requisitoria Fiscal de fs. 661/663); arribo a la conclusión asertiva enunciada al comienzo, a partir del testimonio efectuado por el mencionado comisionado policial Franco David Espinosa, quien el 19 de junio de 2015 a fs. 598 relató: que en esa fecha y siendo las 08:40 hs.: ―procedió a diligenciar ORDEN JUDICIAL DE ALLANAMIENTO N° S-789/15 emanada del JUZGADO DE CONTROL N° 3 en el domicilio sito en JOSÉ DE ARREDONDO 2940 DE B° SAN JORGE, a bordo del móvil no identificable 5368, operando como ARAGÓN 2 y siendo su dupla el AGTE. RODRÍGUEZ, PABLO. Que a los fines de diligenciar correctamente la referida orden, el deponente se dispuso a llamar a la puerta del inmueble al tiempo que su dupla se ubicó tácticamente sobre el techo de la morada con objeto de cubrir el patio trasero. Que el dicente llamó a la puerta en numerosas ocasiones sin obtener respuesta alguna. Que luego de unos instantes el deponente escuchó que su dupla daba la voz de alto desde arriba de los techos. Que en consecuencia, procedió a ingresar al inmueble haciendo uso de la fuerza y estando dentro del mismo, más precisamente en la parte del comedor, vio a un sujeto de sexo masculino el cual caminaba en dirección de la salida por un pasillo que comunica el comedor, la cocina y el lavadero. Que al encontrarse frente al sujeto, el deponente le dio la voz de alto y le solicitó que se arroje al piso y ubique sus manos en un lugar visible. Que el sujeto procedió sin oponer resistencia. Que así las cosas, la dupla del dicente se apersonó en el lugar procedente del patio y comenzó a interrogar al sujeto sobre el lugar dónde había dejado el bolso que portaba al salir al patio. Que el sujeto respondió que no tenía nada. Que de esta manera, el deponente redujo al sujeto y previo ponerlo en conocimiento

de sus derechos y garantías constitucionales se realizó el palpado de armas que arrojó

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resultados POSITIVOS. Que en dicho palpado se encontró UN CUCHILLO DE HOJA METÁLICA EN EL INTERIOR DE UN ESTUCHE DE CUERO MARRÓN, EL CUAL SE UBICABA EN LA CINTURA DEL SUJETO. Que así las cosas, el dicente y su dupla, acompañados por el sujeto inspeccionaron el inmueble encontrando sobre el piso y a la altura de la cocina dos cartuchos de color rojo. Que más adelante, al llegar al lavadero se observó un bolso de cuero marrón en el piso, el cual fue reconocido por la dupla del deponente como el que portaba el sujeto al momento de salir al patio. Que dicho bolso contenía en su interior tres cartuchos de color rojo. Que luego, el sujeto voluntariamente indicó un sector del lavadero donde se encontró un arma de fuego tipo “pistolón” cargada con un cartucho en su interior de color rojo. Que en ese estado, el sujeto fue trasladado hasta el comedor, lugar dónde se le solicitó que se identifique y se le requirió la entrega de documentación de propiedad y autorización para tenencia de armas. Que el sujeto dijo ser: RODRÍGUEZ HERRERA, IVÁN RAÚL, ALIAS “GORDO IVÁN”, DE 29 AÑOS DE EDAD, DNI 31.843.870 Y DOMICILIO EN EL LUGAR DEL ALLANAMIENTO. Que respecto de la documentación del arma manifestó no poseerla, agregando además que dentro del inmueble no había otras personas y negándose a aportar datos de los demás ocupantes de la morada. Que ante ello se procedió a la aprehensión. Que de tal forma, el dicente y su dupla inspeccionaron el inmueble, encontrando además de los elementos ya mencionados, otros dos cartuchos de color rojo, uno en el piso de un espacio con elementos varios (depósito) a la altura de la puerta y otro en el interior de la pileta de la cocina. Que no se encontraron otros elementos. Que interrogado respecto de los detalles de los elementos hallados manifiesta que se trataba de: UN CUCHILLO DE HOJA METÁLICA Y MANGO

PLÁSTICO DE COLOR NEGRO DE APROXIMADAMENTE 20 CM DE LARGO; UN

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ESTUCHE DE CUERO DE COLOR MARRÓN CON COSTURAS DE COLOR GRIS Y EN SU EXTREMO SUPERIOR UNA TIRA DE VELCRO AZUL; UN PISTOLÓN MARCA REXIO DE INDUSTRIA ARGENTINA, CALIBRE 14, CON NUMERACIÓN VISIBLE: D031, CONSTITUIDO DE CAÑO METÁLICO, ARMAZÓN METÁLICO, EMPUÑADURA DE MADERA Y AGARRADERA DE MADERA; OCHO CARTUCHOS DE PISTOLÓN CAL. 14, MARCA ORBEA, CON LA INSCRIPCIÓN “PRIMERA”, DE MATERIAL PLÁSTICO, COLOR ROJO Y EXTREMO DE COLOR DORADO; UN BOLSO SÍMIL CUERO DE COLOR MARRÓN CLARO MARCA “XL – EXTRA LARGE” CON DOS MANIJAS DEL MISMO COLOR Y CIERRE HORIZONTAL CON SU PARTE INTERNA FORRADA EN TELA DE COLOR BORDÓ. Que todos los elementos a excepción del pistolón y los cartuchos fueron depositados en la COMISARÍA OCTAVA BIS en calidad de secuestro. Que el pistolón y los cartuchos quedaron a disposición del órgano judicial para su posterior remisión a la sección balística. Que el sujeto aprehendido fue trasladado a la COMISARÍA SEXTA a bordo del MÓVIL POLICIAL IDENTIFICABLE 6873 a cargo del OF. INSP. OLIVA, WALTER operando como PATRICIOS 10 quien se encontraba realizando tareas de colaboración en el sector externo de la vivienda. Que respecto del sujeto el mismo manifestó encontrarse en cumplimiento de Libertad Condicional. Que al ser chequeado por sistema policial ELIOT, no presentaba pedidos de captura ni restricciones vigentes. Que por este acto se hace entrega de copia de Orden de Allanamiento, Acta de aprehensión, Acta de Inspección Ocular, Secuestro y Croquis e Informe detallado de Sistema ELIOT…‖

Ccorrobora la declaración del Oficial Sub Principal Espinosa, las de su dupla, el mencionado Agente Pablo Rodríguez, quien también el mismo día del suceso -19 de junio

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de 2015-, a fs. 609, en similares términos al primero, agregando que mientras él se encontraba en el techo de la morada observó a un sujeto de sexo masculino egresar de la vivienda por la puerta trasera en dirección al patio portando en sus manos un bolso color marrón claro. Refirió que ante ello, el declarante le dio la voz de alto a lo cual el sujeto hizo caso omiso reingresando a la vivienda a toda marcha. En consecuencia, el dicente descendió del techo al patio de la morada para luego ingresar a la casa, pudiendo ver al mismo sujeto que había intentado huir momentos antes, ya sin el bolso en sus manos.

Las declaraciones que anteceden se encuentra debidamente respaldadas en forma documental mediante Acta de Aprehensión (fs. 03), Acta de Secuestro (fs. 04), Acta de Inspección Ocular (fs. 05), Croquis Ilustrativo (fs. 06).

Todas las constancias analizadas hasta aquí, determinan que el encartado Rodríguez tenía guardada en el sector del lavadero del domicilio sito en calle José de Arredondo no 2940 de barrio San Jorge de esta ciudad, un pistolón calibre 32 nominal (14, 1 mm) de origen nacional, marca ―Rexio‖ identificada bajo matricula no D031 de RUA no 61.153 (ver Informe Técnico Balístico de 641/642).

A su vez, en cuanto a la operatividad de dicha arma y cartuchos, el mencionado Informe Técnico Balístico (fs. 642/643), concluye: ―I) Que el pistolón de causa se encuentra mecánica y operativamente apto para sus fines específicos determinaciones dadas al momento de su comprobación, realizada en la sección, con cartucheria de la misma causa- II) .-Que dicho pistolón “ha sido disparado” no pudiendo determinarse cantidad ni antigüedad del o los disparo/s efectuado/s por el mismo. III) que de los cartuchos remitidos de la causa, se toma uno “al azar”, para comprobar su operatividad,

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con el arma incriminada, respondiendo instantáneamente; por lo que se deduce que los restantes, se encontrarían en las mismas condiciones para su uso específico.

A fs. 336 luce el Informe del Registro Nacional de Armas (RENAR) consignando que el acusado Rodríguez Herrera ―no se encuentra inscripto como legítimo usuario de armas de fuego, en ninguna de sus categorías a la fecha ante este RENAR‖; y con respecto al arma (pistolón marca Rexio): que no se encuentra registrado/a ni posee pedido de secuestro a la fecha ante ese RENAR‖.

Ahora bien, el arma secuestrada en poder de Rodríguez conforme lo regulado en el decreto No 395/75 -que reglamenta la Ley Nacional de Armas y Explosivos No 20.429- se encuentra clasificada como ―Arma de Uso Civil‖; en los términos del art. 5 en sus incs. C)-.

VIII. La culpabilidad de los acusados y el hecho acreditado en el debate.

En cuanto a la culpabilidad de los imputados cabe afirmar que al actuar sabían lo que hacían y hacían lo que querían, afirmación que reconoce fundamento en la propia dinámica del hecho que desarrollaron, la versión que aportaron las vícimar y, fundamentalmente en la pericial específica, el examen psiquiátrico que sobre sus personas desarrollara el Dr. Raúl Justo Ramón Sánchez, Médico Psiquiatra Forense, de los que surge: que ―… 1) – Fue posible establecer, a través de la aplicación de la entrevista clínica que Jorge Alberto Villagra, NO padece al momento de la presente valoración alteraciones psicopatológicas manifiestas.- 2) Al examen actual, NO se observan elementos psicopatológicos compatibles con: a) insuficiencia; b) alteración morbosa; c) estado de inconciencia; por lo cual se considera que al tiempo de los hechos que se investigan la

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persona pudo comprender sus actos y dirigir sus acciones. 3) Al momento actual no revela riesgo cierto e inminente de daño de origen psicopatológico para sí ni terceros que haga necesaria su internación frenocomial. 4) Los comportamientos personales / sociales violentos, investigados, sin mediar conducta reflexiva, ni meditada, sobre consecuencias ulteriores, son conductas personales, y sociales, que a futuro son impredecibles, correspondiendo a factores personales del sujeto, del medio donde se encuentra así como propios de su naturaleza y de la condición socio cultural actual, lo que significa que la presente pericia no tiene valor predictivo en lo que respecta a futuras conductas violentas. 5).-Recomendaciones / Sugerencias: se aconseja que reciba tratamiento psiquiátrico por el Consumo de marihuana en su lugar de detención, o donde su situación procesal lo determine. No se disponen de constancias obrantes en autos…‖. Para el otro imputado, el Dr. Raúl Justo Ramón Sánchez, Médico Psiquiatra Forense, de los que surge: que ―… 1) – Fue posible establecer, a través de la aplicación de la entrevista clínica que Iván Raúl Rodríguez, NO padece al momento de la presente valoración alteraciones psicopatológicas manifiestas.- 2) Al examen actual, NO se observan elementos psicopatológicos compatibles con: a) insuficiencia; b) alteración morbosa; c) estado de inconciencia; por lo cual se considera que al tiempo de los hechos que se investigan la persona pudo comprender sus actos y dirigir sus acciones. 3) Al momento actual no revela riesgo cierto e inminente de daño de origen psicopatológico para sí ni terceros que haga necesaria su internación frenocomial. 4) Los comportamientos personales / sociales violentos, investigados, sin mediar conducta reflexiva, ni meditada, sobre consecuencias ulteriores, son conductas personales, y sociales, que a futuro son impredecibles, correspondiendo a factores

personales del sujeto, del medio donde se encuentra así como propios de su naturaleza y de

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la condición socio cultural actual, lo que significa que la presente pericia no tiene valor predictivo en lo que respecta a futuras conductas violentas. 5).-Recomendaciones / Sugerencias: se aconseja que reciba tratamiento psiquiátrico por la adicción a la marihuana, en su lugar de detención, o donde su situación procesal lo determine. No se disponen de constancias obrantes en autos…‖. (ver fs. 685/686 y 687/688)

En conclusión, como se narra en la plataforma fáctica, los acusados intervinieron en los eventos que se les enrostra (hecho primero para los acusados Villagra y Rodríguez y segundo solamente para el último nombrado), a cuya calificación legal me referiré oportunamente; todo lo cual se corresponde, a su vez, con sus postreras declaraciones auto incriminantes, en las que han reconocido todas las circunstancias antes analizadas (con las objeciones hechas en cuanto a la responsabilidad por la muerte del menor P.), contribuyendo en definitiva con ello a generar la certeza que se verifica respecto de los extremos subjetivos y objetivos de la imputación, coincidentes con la descripción efectuada en la pieza acusatoria de fs. 542/556 y 661/663 respectivamente, transcriptas al inicio de la presente. Debo decir que al primero de los hechos lo considero acreditado como seguidamente será narrado, en tanto al segundo de los hechos (sólo atribuido a Rodríguez) lo dejo fijado como arriba ha sido consignado a los fines de evitar repeticiones. De esa manera y con las salvedades apuntadas en el presente considerando, conforme lo describo a continuación queda satisfecho el requisito estructural de la sentencia previsto por el art. 408 inc. 3o del C.P.P..

HECHO PRIMERO: ―El seis de abril de dos mil catorce, en el horario comprendido entre las 00:30 hs. y 01:00 hs., en circunstancias en que Juan Domingo

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Castillo –Agente del Servicio Penitenciario que estaba vestido de civil- se encontraba estacionado en la vereda a bordo de su motocicleta marca Honda, modelo Biz, color rojo, dominio 508 ECS, junto a su cuñada Andrea del Valle Gómez, frente al ingreso de la morada de ésta última, sita en calle Díaz Colodrero n° 3254 de Villa Corina de esta ciudad, se hicieron presentes, de común acuerdo y con fines furtivos, los incoados Jorge Alberto Villagra alias “Potrillo”, Raúl Iván Rodríguez alias “el Gordo Iván”, J. E. P. alias ―Guaca‖ –de 15 años de edad- y otro sujeto de sexo masculino que no fue individualizado por la investigación, a bordo del vehículo marca Fiat, Modelo Uno Fire, dominio MXS 099, color gris. En esas circunstancias, Rodríguez que estaba al volante del rodado, frenó en forma brusca frente al mentado domicilio y allí descendieron rápidamente tres de los asaltantes: el menor P. portando un revólver calibre 22 L.R., marca Jaguar, n° 01058, el imputado Villagra portando un arma de fuego que a la data no fue habida y el otro individuo no identificado. Así las cosas, el menor P. se dirigió a Andrea del Valle Gómez y apuntándole con el arma descripta le sustrajo la mochila que llevaba en la espalda. Por su parte el incoado Villagra se dirigió a Castillo y apuntándole con el arma de fuego le exigió la entrega de la motocicleta, ante lo cual Castillo arrojó la motocicleta al suelo y procedió a extraer de entre sus ropas el arma de fuego que portaba –estando legalmente autorizado- una pistola semiautomática, marca Bersa, modelo Thunder 40″, n° 714449, produciéndose entonces un intercambio de disparos entre P. y Castillo. Así las cosas Castillo efectuó varios disparos en contra de los asaltantes y del automóvil, impactando tres de ellos en la persona de P.: uno en el hipocondrio derecho, otro en el tercio inferior del muslo izquierdo y el tercero en la región lateral baja, derecha del cuello, quien quedó tendido sobre la

carpeta asfáltica, en posición de cúbito dorsal con su cabeza orientada hacia el punto

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cardinal Noroeste. Seguidamente los otros tres incoados se dieron rápidamente a la fuga en el automóvil en que habían arribado, dejando tirada en la carpeta asfáltica la mochila de Gómez. Con motivo de lo relatado y a raíz de los disparos efectuados por Juan Domingo Castillo, se produjo el deceso de J. E. P. alias ―Guaca‖, siendo la causa eficiente de la muerte la herida por proyectil de arma de fuego en el tórax.‖.

Así voto.

A LA PRIMERA CUESTIÓN, el señor Vocal Dr. Marcelo Nicolas Jaime y los Jurados Populares, señores Yahel Anahí Ríos, Maria Rosario Del Carmen Palacio, Petrona Silvia Ontivero, Marcela Paula Platia, Ariel E. Camillo, Miguel Ángel Bolea Biani, Nestor Antonio Bustos, y Juan Raúl Ayrolo dijeron: Que estaban de acuerdo con las conclusiones arribadas por el Señor Vocal preopinante, motivo por el cual se expedían en los mismos términos.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN los señores Vocales, Dres. Eugenio Pablo PEREZ MORENO, Juan Manuel Ugarte y Marcelo Nicolás Jaime, dijeron:

Fijados los hechos como ha quedado expresado al contestar la cuestión precedente, corresponde indicar que Jorge Alberto Villagra, deberá responder como coautor penalmente responsable del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado -en concurso ideal- por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor (arts. 45, 165, 41 bis y quater y 54 del C.P.) -hecho único de la pieza acusatoria de fs. 542/546 y primero de la presente-; mientras que el accionar de Iván Raúl Rodríguez, deberá ser encuadrado como partícipe necesario del mencionado delito

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de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado -en concurso ideal- por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor -hecho único de la pieza acusatoria de fs. 542/546 y primero de la presente-;- y como autor de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil -hecho único contenido en la pieza acusatoria obrante a fs. 661/663 de autos y segundo de la presente-, todo en concurso real (arts. 45, 165, 41 bis y quater, 54, 189 bis inc. 2o 1er. párr. y 55 del C.P.).

En cuanto al hecho primero, Rodríguez y Villagra (entonces ambos mayores de 21 años de edad), junto a un sujeto no individualizado por la Instrucción y al menor inimputable J.E.P. -de 15 años de edad-, pasada la 00.30 hora del 6 de abril de 2014 se hicieron presentes con fines furtivos a bordo de un automóvil sustraído (Fiat Uno), conducido por el primero de los nombrados, frente a la vivienda sita en Díaz Colodrero 3254 (Bo Va Corina de esta Ciudad), a la cual acababan de arribar en una motocicleta las víctimas Andrea del Valle Gómez (menor de edad) y Juan Domingo Castillo; frenando Rodríguez abruptamente el automotor, del cual descendieron sus tres compinches, munidos de armas de fuego, un revólver calibre 22 el menor, y pistolas los dos restantes; con las cuales amedrentaron a sus víctimas, abordando el menor P. a la joven Gómez, encañonándola y arrebatándole la mochila; mientras que Villagra le exigió a Castillo la entrega del biciclo; tras lo cual y previo identificarse como Agente Servicio, Castillo extrajo su arma de fuego (de la cual contaba con autorización para su portación) iniciándose un tiroteo con el menor, el cual resultó mortalmente herido, siendo alcanzado también con impactos el conductor Rodríguez, quien juntamente con los otros dos asaltantes, abandonó raudamente el lugar, dejando librado a su suerte al menor P. malherido, quien falleciera

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instantes después, quedando también en el lugar la mochila de la que previamente éste último se apoderara.

Con relación al delito de homicidio en ocasión de robo: autorizada doctrina expresa, “el art. 165 del C. Penal comprende los homicidios que son el resultado accidental de las violencias ejecutadas con motivo u ocasión del robo. El homicidio es aquí un suceso eventual que altera el designio del ladrón y que resulta de las violencias físicas ejercidas por él para facilitar o cometer el robo o para facilitar su impunidad, o de las violencias desenvueltas por la víctima o terceros a raíz de las violencias del autor, pues la ley, a diferencia de lo que dispone respecto de las lesiones (art. 166 inc. 1o), no requiere que el homicidio sea causado por las lesiones ejercidas para realizar el robo, sino, lo que tiene mucha más amplitud, que el homicidio resulte del robo. El tipo del art. 165 es incompatible con la preordenación del homicidio respecto del robo, pero no lo es con el dolo del homicidio simple…‖ (Cfr. Ricardo C. Núñez, ―Tratado de Derecho Penal‖, T. IV, pág. 229/231, Ed. Lerner, Bs.As., 1978).

En esta misma línea de pensamiento, el Excmo. Tribunal Superior de Justicia de Córdoba ha sostenido que ―desde el punto de vista dogmático, se discute si los resultados mortales del art. 165 pueden ser reprochados incluyendo o no a muertes dolosas, sólo a resultados culposos o a éstos y los preterintencionales…‖; comprende todas las muertes “que se originen en el proceso de violencia desatada a raíz de la consumación o tentativa del robo‖ (T.S.J ―Aguirre‖, Sent. del 14/3/00; ―Caro‖, Sent. del 19/4/04 y ―Romero‖, Sent. del 11/5/06).

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En cuanto a las agravantes genéricas, la que atiende al empleo de un arma de fuego (CP, art. 41 bis), corresponde, ya que por su naturaleza jurídica esta norma tiene incidencia en el marco punitivo de este delito establecido en la parte especial, puesto que se trata de un delito doloso al cual se le incorpora ―…una modalidad típica de ejecución de un delito violento (uso de arma de fuego), no contemplada específica y expresamente por aquellos‖ (T.S.J., Sala Penal, S. n° 74, 27/8/03, ―Nieto‖; S. no 102, 17/10/03, ―Lezcano‖, S. n° 115, 1/12/03, ―Ceballos Murúa‖; S. n° 60, 7/7/04, ―Márquez‖; S. n° 135, 28/12/2004, “Soffli”, ―González‖, S. no 221, 28/08/08). Esto es así, ya que conforme surge del propio texto de dicha agravante genérica, quedan excluidos del ámbito de su aplicación, todos los delitos culposos y con respecto a los dolosos, todos aquellos que por su naturaleza resultan incompatibles con el ejercicio de violencia o intimidación contra las personas (vgr. la estafa), o los que por su modalidad típica (violenta o intimidatoria), ya contemplan en su modo comisivo básico o agravado, el uso del género armas (vgr. amenazas, coacción, abuso sexual etc.), o aquellos en que pese a estar comprendido el uso de armas, el legislador quiso agravar especialmente con una pena mayor a la especie: ―arma de fuego‖ (el robo calificado por uso de arma de fuego previsto por el art. 166 inc. 2o -segundo párrafo- del C.P.); y por último, también quedan excluidos aquellos delitos (perfectos o imperfectos) que repelen la aplicación de una nueva escala penal agravada, por prever ya una pena concreta de prisión o reclusión perpetua en su faz consumativa. Teniendo en cuenta ello, el tipo penal complejo previsto en el art. 165 del C.P., atribuido al acusado, no se encuentra comprendido en ninguna de las hipótesis de exclusión señaladas precedentemente. Esto es así, ya que la figura en cuestión, contiene un tipo penal complejo en el que prevalece la protección a la

ofensa del bien jurídico vida por encima al de la propiedad al cual tiende (más allá de su 67
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ubicación sistemática).

Con relación a la agravante por la participación de un menor prevista en el art. 41 quáter del C.P., el Alto Cuerpo a través de su Sala Penal expuso: ―La tesis adoptada por este Tribunal -en apretada síntesis- se limita a la ―participación‖ del menor en la comisión del hecho… que hubiera intervenido en algunas de las formas previstas como punibles por las reglas de la participación previstas en la normativa de fondo… la razón de la agravante se justifica en el riesgo directo creado por el mayor cuando éste permite que el menor participe activamente de algunas de las maneras punibles en el actuar delictivo… el legislador quiso castigar tanto la utilización como la mera intervención del menor en el hecho. Empero, en el texto definitivo desaparecen las distintas formas de utilización, quedando reducida a la única expresión que discutimos, el designio que inspiró el dictado de la norma, esto es, desalentar la inclusión de un menor en una empresa delictiva, que se concreta con su mera intervención cualquiera sea la intencionalidad del consorte mayor de edad -que repercutirá en todo caso en la determinación de la pena-‖.

Ahora bien, tal como se ha enmarcado supra, ambas defensas técnicas se opusieron

en todo momento a la calificación legal expuesta, que fue la sustentada por el Sr. Fiscal de

Cámara; afirmando el Dr. Di Franco al momento de rendir sus conclusiones finales, que fue

intención de ambas defensas desde un inicio al arribar la causa a esta Cámara (entonces

integrada en Sala Unipersonal a cargo de uno de quienes suscriben -Dr. Ugarte-), de llevar

adelante la realización de un juicio abreviado; lo cual no fue aceptado por el Tribunal,

atento que dicha integración no permitiría el desarrollo a través del juicio con jurados, a

tenor de la posible nueva rotulación, que es la que finalmente se ha concretado. Puesto que

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la inicial solo atendía al robo calificado por el uso de arma operativa, agravado por la intervención de menores de edad.

Entendemos que la justificación de la rotulación que hemos aplicado, encuentra debido respaldo en la propia jurisprudencia de la Sala Penal del Alto Cuerpo Local, desarrollada tanto para la figura central del art. 165, cuanto para la agravante del art. 41 quater, ambos del CP.

Así, nuestro argumento nace de los fundamentos mismos dados a la aplicación de la

aludida agravante del art. 41 quater, los que, a tenor de su evolución motivada en las

modificaciones implementadas por la Ley Civil, han sido condensadas en el fallo ―Leal‖ (S.

n° 43, 17/3/2014), cuyos extremos más relevantes, también nos permitimos trascribir a

continuación: ―Con la sanción de la ley 25.767 (BO 1/9/2003), se introdujo la agravante en

cuestión para los ―mayores‖ que cometieren delitos con la intervención de menores de 18

años de edad … los fines políticos criminal que persigue la sanción de la norma penal … es

la protección de la niñez … para ley civil, los que cumplen los 18 años son sujetos de

derechos adultos, plenamente capaces con los consecuentes derechos y obligaciones que

trae aparejado dicho status jurídico … la ley penal juvenil vigente al día de la fecha

(22.278), establece la pauta etaria a partir de la cual el menor ya cuenta con capacidad

para comprender la criminalidad de sus actos, pero obviamente no es plena, pues ésta se

adquiere a partir de los 18 años. Por lo tanto, aquellos que aún no superaron los 16 años

no cuentan con dicha capacidad… Es que, la razón del aumento de la escala punitiva,

obedecía al mayor reproche legal que el legislador quiso colocar en los adultos,

compatibilizándose con una de las directrices de política criminal de la reforma en la

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prevención negativa orientada a evitar que los mayores incluyan a los menores de edad en la comisión de delitos. La razón de la agravante, se justifica en el riesgo directo creado por el mayor cuando éste permite que el menor participe activamente de algunas de las maneras punibles en el actuar delictivo… Se infiere también, que la posición de preeminencia del mayor respecto del menor, encuentra el fundamento de tamaña agravación, pues coloca en aquéllos la función de impedir que ingresen éstos a la carrera delictiva… En esta relación, se puede apreciar que partiendo de la diferencia etaria existente entre un adulto de 18 años y un menor inimputable (menor de 16 años), permite inferir una relación de preeminencia, de manera tal, que si para la ley el sujeto con 18 años cumplidos es plenamente responsable de sus acciones, por tanto también puede resultar responsable a los fines de evitar que este grupo minoril que para ley penal aún no tienen capacidad de delinquir ingrese o persista en el conflicto con la ley penal … La postura asumida se encuentra en sintonía, con los compromisos asumidos internacionalmente, al suscribir la Convención de los Derechos del Niño, la que se proyecta en todos los ámbitos específicos donde el menor se desenvuelve (familiar, laboral, educativo, sanitario, etc.), que se traduce en obligaciones para aquellos que se mantienen en una relación de preeminencia en estos ámbitos. El art. 41 quater, vendría a reglamentar una mayor punición en el ámbito delictivo para el mayor de 18 años, respecto de los niños que interviniesen en un hecho que entra en conflicto con la ley penal” (estos y demás resaltados y subrayados nos pertenecen).

Remarcamos, por otra parte, que conforme lo dicho, para la Ley Penal Juvenil el menor de 16 años resulta incapaz de ser objeto de un reproche jurídico-penal, lo cual

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constituye uno de los supuestos de ausencia de culpabilidad y, por lo tanto, de irresponsabilidad.

Ahora bien, en referencia a la figura del art. 165, el Tribunal Superior de Justicia, en diversos fallos, ha sustentado -por mayoría- la doctrina de la exposición al riesgo consiguiente, que atiende a que ―no puede erigirse a los cómplices en garantes de la vida‖ del copartícipe que muere durante la acción tendiente al desapoderamiento violento, rechazando en estos casos su aplicación.

Consideramos que esta doctrina no puede aplicarse cuando el mayor delinque con un menor inimputable en razón de su edad, y éste es el que fallece. Ello así, puesto que, en primer lugar la legislación atiende a la protección genérica de los menores de 16 años, sin estipular límite alguno en cuanto al marco fáctico o típico de aplicación; precisamente, para abarcar todo tipo de hipótesis y hacer plenamente efectiva la manda sobre los mayores, quienes deben así evitar que tales menores ingresen o persistan en el delito; agravándoles para ello, sus escalas sancionatorias.

Reiteramos más concretamente la ya expuesta razón de esta agravante: ―evitar que los mayores incluyan a los menores de edad en la comisión de delitos”, lo cual ―se justifica en el riesgo directo creado por el mayor cuando éste permite que el menor participe activamente de algunas de las maneras punibles en el actuar delictivo … la posición de preeminencia del mayor respecto del menor, encuentra el fundamento de tamaña agravación, pues coloca en aquéllos la función de impedir que ingresen éstos a la carrera delictiva … si para la ley el sujeto con 18 años cumplidos es plenamente

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responsable de sus acciones, por tanto también puede resultar responsable a los fines de evitar que este grupo minoril que para ley penal aún no tienen capacidad de delinquir, ingrese o persista en el conflicto con la ley penal‖.

En función de tan claros términos, entendemos que resultaría contradictorio que por una parte la ley autorice considerar una mayor culpabilidad del sujeto mayor de edad que delinque con menores de dieciséis años -por el riesgo directo en el que colocan a quienes aún no tienen capacidad de delinquir-; y por otra, que se rechace un mayor reproche penal con el argumento de que ese mismo menor -totalmente inimputable- ―se expuso al riesgo consiguiente”.

Si se predica que los sujetos mayores que delinquen con menores, son responsables del riesgo directo en el que colocan a esta franja etaria minoril (argumento del art. 41 bis CP), esa responsabilidad en modo alguno puede cesar con la muerte del menor; lejos de ello, por el contrario, debe considerarse aquella circunstancia en consonancia con lo previsto en el art. 165 CP.

Es que tratándose de adolescentes que aún no cuentan con 16 años de edad, o de niños (menores de 13), cuando intervienen en este tipo de hechos de robo (violentos), su incolumidad debe integrar la esfera de los bienes que jurídicamente los copartícipes mayores colocan en situación de riesgo con sus conductas, de modo tal que éstos se convierten en garantes obligados a evitar el resultado letal producido por otro. En otras palabras, las consecuencias del suceso dependen de los propios comportamientos y no de otros aleatorios, desplegados por víctimas o terceros. Caso contrario, se tornaría ilusorio el

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compromiso asumido internacionalmente, al suscribir la Convención de los Derechos del Niño.

Si bien el adolescente P. participó en el robo, no podemos sostener válidamente que ―creó indebidamente una situación de riesgo para su vida y por ello estaba obligado a soportar las consecuencias derivadas de esa situación, que no pueden imputárseles a los otros partícipes que no causaron materialmente su muerte (ni puede trasladárseles jurídicamente la autoría) y no estaban obligados a evitarla‖ (argumento del fallo ―Aguirre‖). Claro es que sí estaban obligados a evitarla, y es por ello que deben responder también por ese resultado mortal.

Puesto que con este tipo de conductas, los mayores jurídicamente colocan en situación de riesgo a estos menores inimputables; por lo que indefectiblemente se convierten en garantes obligados a evitar el resultado letal producido por otro. Es que si se supone la falta de ―voluntad‖ para delinquir (de allí su inimputabilidad) en esta franja de menores -y por ello se los debe proteger de los riesgos que tales delictivas acciones conllevan-, no podemos concluir que en este tipo de acciones se ―exponen voluntariamente‖ al riesgo que para su vida implica ese proceder, sin que los otros partícipes mayores adquirieran deberes de resguardo recíprocos.

En correspondencia con la falta de tal aptitud en esta franja etaria de los menores, el nuevo art. 26 del CCyC. (Ejercicio de los derechos por la persona menor de edad), a partir del cuarto párrafo reza: “Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de aquellos tratamientos que no resultan invasivos, ni

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comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física. Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la integridad o la vida, el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; el conflicto entre ambos se resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto a las consecuencias de la realización o no del acto médico. A partir de los dieciséis años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo”.

El nuevo sistema vigente con la última reforma (inspirado en el principio de la capacidad o autonomía progresiva), exige “edad y madurez suficiente” para validar la actuación autónoma de niños y niñas. Ello quiere decir, que iguales edades no significan “capacidades iguales” y que un mismo niño presentará capacidad suficiente para ciertos actos y no para otros. El criterio es dinámico, mutable: así, vgr., mientras un adolescente cuenta con capacidad para solicitar y decidir el empleo de métodos de anticoncepción, no la presentaría para consentir —por sí solo— una intervención quirúrgica que pone en riesgo su salud (Cfse. ―El régimen de capacidad en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación‖, Silvia Eugenia Fernández, Sup. Esp. Nuevo Código Civil y Comercial 2014, 17/11/2014). Y por qué?, porque la propia Ley Civil impone un límite a la actuación de quienes aún no han cumplido los 16 años de edad. A nuestro ver resulta clara, en cuanto a que estos menores per se no tienen aptitud para decidir la realización de actos que comprometan su estado de salud o provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física. Sólo podemos decir que los acontecimientos que la Ley Civil ahora reconoce, han sido el fruto de un cúmulo de experiencias y circunstancias enriquecidas por prácticas y la

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tecnología. Por eso se dice que las leyes van a la retaguardia de los hechos sociales trascendentes.

Del análisis de la norma del Código Civil antes transcripta surge evidente que si bien la ley presume la ―aptitud‖ del menor de entre 13 y 16 años para decidir por sí respecto de tratamientos no invasivos, ni que comprometan su estado de salud o que provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física (referidos a intervenciones médicas, pero que nos permitimos aquí transpolar a otras actividades igualmente riesgosas o comprometedoras de la salud, integridad física o la vida misma del menor como por ejemplo, una faena delictiva); dicha ―aptitud‖ cesa para el caso contrario, es decir, cuando la actividad sí entrañe riesgo grave para su integridad física o vida, requiriéndose en tal supuesto, la ―asistencia‖ de sus progenitores; recobrándola recién a partir de los 16 años de edad. Por eso estimamos que para embarcarse el menor P. (de 15 años de edad) en una actividad delictiva extremadamente riesgosa (el resultado letal así lo demuestra), no tenía dicha aptitud de decisión, y sus cómplices mayores debieron abstenerse de su intervención en el robo violento; y al no hacerlo, se convirtieron en garantes de todo riesgo para su vida..

Inclusive, en refuerzo de lo dicho, el art. 60 del mismo Código Civil en consonancia con la ley de muerte digna (No 26.529 del año 2009) impone un nuevo límite, ya que estipula la mayoría de edad para formular en tal sentido directivas médicas anticipadas, es decir, que ni siquiera autoriza a los menores con dieciséis años cumplidos a disponer en tal sentido; sino solo a quienes ya cuentan con 18 años de edad.

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Por todos los argumentos indicados queda descartada la figura penal propugnada por los defensores para el hecho nominado primero.

En otro orden, pero examinando las circunstancias del hecho primero, consideramos que la conducta de Villagra refleja participación en calidad de co-autor, dado que interviene con los otros sujetos (NN y ―Guaca‖ P.) en el tramo ejecutivo del iter criminis, según las probanzas antes analizadas. En cambio, Rodríguez, hace un aporte a la ejecución del delito ―sin los cuales no habría podido cometerse‖ (art. 45 del CP). En efecto, mientras Villagra ejecuta la conducta típica, Rodríguez, presta el auxilio de conducir el rodado para llevarlos y sacarlos del lugar a los coautores.

Con respecto al evento segundo, Rodríguez ostentaba la tenencia de un pistolón descripto en el factum, provista de un cartucho, el cual -conforme lo establecido por la Ley Nacional de Armas y Explosivos No 20.429/73-, encuadra como Arma de Uso Civil, presentando un funcionamiento mecánico correcto y siendo operativamente ―apta‖ para su función específica -el disparo-, como así también el cartucho que almacenaba, todo ello sin la debida autorización legal. Sabido es que la tenencia ilegal de armas se satisface con la conservación de ellas, dentro de un ámbito material de custodia o en un lugar, aún escondido, en el que se encuentre a disposición del agente, irrogando así un peligro para la seguridad común; representando un estado consumativo, que implica la permanencia de la ofensa al bien jurídico.

Finalmente, resulta prioritario precisar que el bien jurídico tutelado, la seguridad pública, es solo un segmento particular de la seguridad pública general y se encuentra

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vinculada al sentimiento de confianza de la población, en el sentido de no verse expuesta a hechos de violencia física o a acciones delictivas de otra índole en el transcurso de sus vidas. Presupone un estado exento de riesgos, que debe ser entendido como una situación objetiva de seguridad general para las personas, puestas a resguardos de ese peligro común provocado por ciertos hechos delictivos que se caracterizan por afectar un número indeterminado de víctimas, de allí la punibilidad de estos actos. Se trata de un delito de peligro abstracta que exige, por tanto, la concurrencia de dos requisitos, positivos, que han sido debidamente acreditados en la causa. El primero de ellos consistente en el acto de tener o detentar el arma de fuego, un instrumento que utiliza la energía de los gases producida por la deflagración de pólvora para lanzar un proyectil a distancia y que tenga aptitud para el tiro (arma apta). El segundo consistente en que el arma sea catalogada como de ―uso civil‖ por la disposición legal pertinente. Por otra parte se requiere la presencia de un elemento negativo para la configuración del tipo penal y se integra con la ausencia de una autorización debida para detentar esta clase de armas, elemento que también ha sido debidamente acreditado en esta causa, con el estado intelectual de certeza requerido. Por otra parte, por cierto, los antecedentes penales del acusado, también impedían toda autorización (decreto ley No 395/75, art.)

Dejamos contestada de esta manera el segundo interrogante y así votamos.
A LA TERCERA CUESTIÓN el señor Vocal, Dr. Eugenio Pablo PEREZ

MORENO, dijo:
Antes de formular la presente conclusión, debo decir que al momento de

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individualizar la pena el juez debe ponderar, dentro de su fin y justificación, el principio retributivo, aquél que atiende la medida de la culpabilidad, la proporción del injusto; en tanto también, deben conjugarse conceptos como los de prevención especial y general, pues se busca por una parte -como se verá en la legislación- que el condenado se reinserte en la sociedad luego de la justa sanción y que aquella pena cumplida entrañe el imperio del derecho. Así las cosas, según el art. 18 de la C.N. ―…Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas…‖. En tanto el art. 10 inc. 3° del Pacto del Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece: ―…El régimen penitenciario consistirá en un tratamiento cuya finalidad esencial será la reforma y la readaptación social de los penados…‖. En su consonancia la Ley N° 24660 en el art. 1° establece: ―…La ejecución de la pena privativa de la libertad, en todas sus modalidades, tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley procurando su adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de la sociedad…‖.

Para concluir, en cuanto al cumplimiento de la pena como objetivo de prevención general se explica diciendo que el derecho que se aplica ajustado a la ley, es consecuencia necesaria a la acreditación de la violación de la norma penal que presenta dos consecuencias inmediatas dirigidas a la generalidad: a) el que delinque es sancionado (salvo las excepciones y también previsiones legales) y b) al aplicarse certeramente la norma penal, activa su constante vigencia como pauta de comportamiento social provechoso. Corolario de todo lo dicho, la pena es la conjunción de todos esos principios tratados en forma amalgamada y con justicia.

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1) Como circunstancias atenuantes, computo para los dos acusados que se trata de personas relativamente jóvenes –entre 24 y 31 años de edad-, que presentan falencias educacionales (solo completaron el ciclo primario y no terminaron los estudios secundarios), por ende presentan escasas formaciones culturales. Se agrega las cargas de familia, al ser padres de niños menores (C. L. de tres años de edad para el caso de Rodríguez, y S.J.V. de tres años y E.Z.V. de dos meses para el caso de Villagra). Asimismo, la carencia de antecedentes penales computables cuanto que en el Debate, reconocieron la participación en los hechos atribuidos, los coloca en el primer paso hacia su resocialización.

2) En contra de Villagra, valoro la naturaleza de la acción; las circunstancias y modalidades de su ejecución y de los medios empleados, los que no son menores, si reparamos en la organización y distribución de roles, la pluralidad de agresores intervinientes con la exhibición de armas, obrando al amparo de la nocturnidad. Que circulaban en un vehículo sustraído, todo lo descripto demostrativo de cierto tenor de peligrosidad. Que provocaron a sus víctimas gran temor y problemas posteriores al suceso. Es así que podemos citar a tales fines lo declarado en el plenario por la menor (al momento del hecho) Andrea del Valle Gómez quien dijo: ―… Después de esto me tuve que ir a la casa de mi abuela a vivir un par de meses, porque me daba miedo abrir la reja, hasta el día de hoy no estoy viviendo en mi casa, una frenada que escucho me da mucho miedo. A la semana de esto comencé con los ataques de pánico, por eso me tuve que ir de mi casa, mi mamá me dijo que vaya al psicológico y desde ahí estoy en terapia…‖ Como así también lo manifestado por Juan Domingo Castillo, el que manifestó: ―… He recibido amenazas vía

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Facebook, también pasaban en moto por el frente de mi casa, tocaban el timbre, hasta hace poco averiguaban dónde vivía para incendiarme la casa según me mandaban a decir, el último incidente de esta índole no lo denuncié; los otros sí, las denuncia las efectué en la misma Fiscalía, ahora no he recibido ningún llamado…‖.

3) En contra de Rodríguez, valoro la naturaleza de la acción; las circunstancias y modalidades de su ejecución y de los medios empleados, los que no son menores, si reparamos en la organización y distribución de roles, la pluralidad de agresores intervinientes con la exhibición de armas, obrando al amparo de la nocturnidad. Que circulaban en un vehículo sustraído, todo lo descripto demostrativo de cierto tenopr de peligrosidad. Que provocaron a sus víctimas gran temor y problemas posteriores al suceso. Es así que podemos citar a tales fines lo declarado en el plenario por la menor (al momento del hecho) Andrea del Valle Gómez quien dijo: ―… Después de esto me tuve que ir a la casa de mi abuela a vivir un par de meses, porque me daba miedo abrir la reja, hasta el día de hoy no estoy viviendo en mi casa, una frenada que escucho me da mucho miedo. A la semana de esto comencé con los ataques de pánico, por eso me tuve que ir de mi casa, mi mamá me dijo que vaya al psicológico y desde ahí estoy en terapia…‖ Como así también lo manifestado por Juan Domingo Castillo, el que manifestó: ―… He recibido amenazas vía Facebook, también pasaban en moto por el frente de mi casa, tocaban el timbre, hasta hace poco averiguaban dónde vivía para incendiarme la casa según me mandaban a decir, el último incidente de esta índole no lo denuncié; los otros sí, las denuncia las efectué en la misma Fiscalía, ahora no he recibido ningún llamado…‖.

Debo manifestar que, en relación al acusado Iván Raúl Rodríguez pesa la autoría

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del segundo hecho descripto en la presente resolución. Aunque se trate de otro delito más que ejecutó –ahora como autor, insisto-, el reproche penal que se formula a Villagra (primer hecho) focaliza su mayor protagonismo en atención a lo que aportó Rodríguez a ese suceso (conducción del vehículo). De esa forma, entendemos, queda compensada la culpabilidad, equiparándose la individualización de la pena para ambos acusados.

Por todo lo considerado y, teniendo en cuenta las demás circunstancias objetivas y subjetivas a que hacen referencia los arts. 40 y 41 del C.P., estimo justo y equitativo se imponga para su tratamiento penitenciario a Iván Raul Rodríguez Herrera la pena de TRECE AÑOS y CUATRO MESES de PRISIÓN y MULTA DE PESOS UN MIL DOSCIENTOS ($ 1.200), adicionales de ley y costas (arts. 5, 9, 12, 21, 29 inc. 3°, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.) y a Jorge Alberto Villagra la pena de TRECE AÑOS y CUATRO MESES de PRISIÓN, adicionales de ley y costas (arts. 5, 9, 12, 29 inc. 3o, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.).

3) DECOMISO: Atento lo considerado al resolver la primera cuestión surge

indubitable disponer el decomiso a favor del Estado Provincial de un arma de fuego tipo

pistolón marca Rexio, matrícula No d031 con empuñadura de madera, Rua nro. 61153 y de

siete cartuchos color rojo calibre 32 AG nominal secuestro mediante acta de fs. 601, ,

tratándose entonces de las ―cosas que han servido para cometer el hecho‖ -conforme así las

clasifica la legislación de Fondo en su art. 23 (primer párrafo, 1a disposición), precepto que

es el que regula la imposición de esta sanción accesoria que constituye el decomiso, al

disponer que la condena importa la pérdida a favor del Estado, entre otros bienes, de los

Instrumentos del delito (7mo párr.); definidos por la doctrina como ―los objetos

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intencionalmente usados para consumarlo o intentarlo‖ (Cfse. José I. Cafferata Nores – Aída Tarditti en ―Código Procesal Penal de la Provincia de Córdoba – Comentado‖, Ed. Mediterránea, Cba., 2003, To 1, Pág. 526); autorizando la Ley Ritual –por otra parte- que los mismos sean secuestrados (art. 210)-. En función de ello, de lo solicitado por el Sr. Fiscal de Cámara, de lo informado por el Registro Nacional de Armas -R.E.N.A.R- a fs. 659, en el sentido de que dicho instrumento: ―no se encuentra registrado, ni posee pedido de secuestro‖, deviene operativo dicho decomiso; toda vez que resulta evidente que a más de retención o embargo, tampoco está sujeto a restitución (CPP, arts. 217 y 543, ambos a contrario sentido).

4) Remitir los antecedentes de los presentes, amén de lo solicitado por el Sr. Fiscal de Cámara al emitir sus conclusiones, por la posible comisión por parte del testigo Jorge Adrián Calisaya del delito de Falso Testimonio, por lo declarado a fs. 515.

Dejo así contestado este tercer interrogante propuesto. Así voto.

A LA TERCERA CUESTIÓN, los señores Vocales Dres. Juan Manuel Ugarte y Marcelo Nicolás Jaime, dijeron:

Que estaban de acuerdo con las conclusiones arribadas por el Señor Vocal preopinante, motivo por el cual se expedían en los mismos términos.

Teniendo en cuenta las respuestas dadas a cada una de las cuestiones planteadas, el Tribunal y los miembros titulares integrantes del Jurado; por unanimidad;

RESUELVEN: I) Declarar que Jorge Alberto Villagra, ya filiado, es penalmente responsable en calidad de coautor del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo,

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doblemente agravado -en concurso ideal- por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor (arts. 45, 165, 41 bis y quater y 54 del C.P.) -hecho único de la pieza acusatoria de fs. 542/546 y primero de la presente-; e imponerle para su tratamiento penitenciario, la pena de TRECE AÑOS y CUATRO MESES de PRISIÓN, adicionales de ley y costas (arts. 5, 9, 12, 29 inc. 3o, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.). II) Declarar que Iván Raúl Rodríguez, ya filiado, es penalmente responsable en calidad de partícipe necesario del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo, doblemente agravado -en concurso ideal- por el uso de arma de fuego y por la intervención de un menor -hecho único de la pieza acusatoria de fs. 542/546 y primero de la presente-;- y como autor de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil -hecho único contenido en la pieza acusatoria obrante a fs. 661/663 de autos y segundo de la presente-, todo en concurso real (arts. 45, 165, 41 bis y quater, 54, 189 bis inc. 2o 1er. párr. y 55 del C.P.; e imponerle para su tratamiento penitenciario, la pena de TRECE AÑOS y CUATRO MESES de PRISIÓN y MULTA DE PESOS UN MIL DOSCIENTOS ($ 1.200), adicionales de ley y costas (arts. 5, 9, 12, 21, 29 inc. 3°, 40, 41, y ccs. del C.P. y 412, 550, 551 y ccs. del C.P.P.). III) Disponer el DECOMISO, a favor del Estado Provincial del arma de fuego tipo pistolón marca Rexio, matrícula No d031 con empuñadura de madera, Rua nro. 61153 y de siete cartuchos color rojo calibre 32 AG nominal descriptos en el acta de secuestro de fs. 601, Informe Técnico Balístico fs. 641/643 e informe del RENAR de 659 de autos; a tenor de lo preceptuado en los arts. 23 1er. párrafo, 1a disposición del C.P. y 542 del C.P.P.. IV) Remitir los antecedentes de los presentes, a tenor de lo solicitado por el Sr. Fiscal de Cámara y conforme se especifica en los considerandos. PROTOCOLÍCESE y NOTIFÍQUESE.

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Dr. Juan M. Ugarte Marcelo N. Jaime Dr. Eugenio Pablo Pérez Moreno

-Vocal- -Vocal-

YAHEL ANAHÍ RÍOS;

MARIA ROSARIO DEL CARMEN PALACIO;

PETRONA SILVIA ONTIVERO;

MARCELA PAULA PLATIA;

ARIEL E. CAMILLO;

MIGUEL ANGEL BOLEA BIANI;

NÉSTOR ANTONIO BUSTOS;

JUAN RAÚL AYROLO;

-Vocal-

Monica Liliana Zapata Secretaria

 

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